CLÁSICOS DEL SIGLO XX: UNA INVITACIÓN A LA LECTURA

'El viejo y el mar', de Ernest Hemingway

La extraordinaria epopeya de un anciano pescador y un pez espada en la colección de EL PAÍS

A finales de 1952, la revista estadounidense Life publicó un relato sobre la larga y solitaria lucha entre un viejo pescador cubano y un inmenso pez, una contienda que por el estilo del narrador y las peculiaridades del desenlace de la historia trasciende la anécdota literaria. El relato se titulaba El viejo y el mar, libro que mañana pondrá EL PAÍS a disposición de sus lectores por tres euros, y el autor era Ernest Hemingway. El éxito fue espectacular. Días después de su publicación en la revista se editó en forma de libro y el éxito volvió a ser sorprendente. (La primera edición se agotó en un día). En 1954 se le concedería el Premio Nobel de Literatura. Es uno de los grandes escritores estadounidenses del pasado siglo y, sin duda, pertenece a ese concepto de lo literario en el que la observación de la vida, incluso sus propias experiencias vitales, tienen mucho más peso en sus historias y en la forma de narrarlas que la sabiduría que surge de la reflexión y la lectura. Bebedor, pescador, cazador, taurino, viajero incansable, se suicidó días antes de cumplir los 62 años de edad.

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Concluye con esta obra la selección de 40 títulos que ha publicado EL PAÍS en la colección Clásicos del siglo XX. El domingo 22 de diciembre se ofrecerá a los lectores un volumen extraordinario, prologado por el académico Emilio Lledó, en el que se recopilan los artículos de los numerosos escritores que han comentado dichos títulos y que se publicaron en las páginas de la sección de Cultura durante los últimos tres meses.

Ernest Hemingway, fotografiado en 1950 en Venecia por su amigo Aaron Edward Hotchner.
Ernest Hemingway, fotografiado en 1950 en Venecia por su amigo Aaron Edward Hotchner.ASSOCIATED PRESS

El capitán del Nobel

Atraído por el mar y la pesca de altura, en 1940 Ernest Hemingway compra Finca Vigía, una sencilla casa solariega cerca de La Habana que le servirá de base para sus expediciones náuticas en las dos décadas siguientes. Entonces ya conocía a Gregorio Fuentes, un pescador de la zona, nacido en Lanzarote, que trabajó como capitán de El Pilar, el barco de Hemingway.

Cuando Estados Unidos se involucra en la II Guerra Mundial a partir de 1941, el escritor decide participar en el esfuerzo bélico de una forma particular: mientras no está trabajando como corresponsal en el frente utiliza su barco, convenientemente equipado, para rastrear las actividades de los submarinos alemanes en el golfo de México. Gregorio Fuentes le acompaña en estas misiones informales que cuentan con la aprobación del servicio de inteligencia de Estados Unidos.

El pescador de Cojímar, que murió habiendo cumplido 104 años el pasado mes de enero, le sirvió a Hemingway como modelo para el protagonista de El viejo y el mar. El relato, publicado en 1952, es el último éxito del escritor.

Dos años después Hemingway recibía el Premio Nobel. "Entonces", contaba Gregorio Fuentes, "me dijo: "Mira, tenemos dinero. A esto también tienes derecho tú".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 13 de diciembre de 2002.

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