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Reportaje:

Cardoso deja un Brasil mejor

El presidente saliente ha logrado controlar la inflación, mejorar la salud y normalizar la economía, aunque suspende en paro

Fernando Henrique Cardoso (FHC para los brasileños) asumió la presidencia de la República, en enero de 1995, con el objetivo número uno de derrotar la inflación. Ganó la batalla, lo que visto en la perspectiva de ocho años constituye el mayor éxito de sus dos mandatos. Acabar con la hiperinflación supuso para Brasil, al igual que en otros países de la región, entrar en la vía de la normalización económica y el saneamiento de las cuentas públicas. Pero eso fue en la primera parte de su mandato. Los resultados empezaron a torcerse en los últimos cuatro años. Distintas fuentes consultadas coinciden en diferenciar claramente los dos periodos de Cardoso. En el primero abundan los parabienes, mientras que en el segundo predominan las críticas.

La disminución de la mortalidad infantil y materna muestran la evolución del país

Con el Plan Real bajo el brazo, iniciado en su época de ministro de Hacienda en el Gobierno de Itamar Franco, Cardoso ganó ampliamente las elecciones de 1994. En los 12 meses anteriores a la entrada en vigor del plan la inflación llegó a un total acumulado del 5014%. En 1995, el índice de precios al consumo cayó al 22%; en 1996 registró el 9%; en 1997 el 4%; en 1998 el 2,5%; en 1999 subió al 8,4%, y en 2000 descendió al 5,3%.

La derrota de la inflación permitió una mejora de la disciplina fiscal y la configuración de una federación más equilibrada, un mayor control de los bancos de los distintos Estados y reglas más rígidas. Las privatizaciones, el otro eje de la política de la era Cardoso, permitieron grandes beneficios fiscales. Entre 1991 y 2001 se recaudaron 103.300 millones de dólares. Telecomunicaciones y energía eléctrica fueron los sectores donde hubo las mayores ventas de empresas públicas (61% del total privatizado). A pesar de ello, la deuda pública pasó de 14% del PIB en 1994 al 55,5% en el año 2000. Los altos tipos de interés del banco central contribuyeron a aumentar la deuda.

El desempleo se mantuvo en un promedio del 5,5% en el primer mandato, pero en el segundo se encaramó por encima del 7%, hasta alcanzar el 7,5% en el mes actual, récord de los últimos 20 años.

En la esfera social, donde Brasil registra las mayores carencias, Cardoso recibe la mejor nota en lo que se refiere a salud pública. 'Brasil dio un salto de calidad importantísimo en los últimos ocho años. Los profesionales no esperábamos esta evolución', señala el doctor Drauzio Varella, especialista en la lucha contra el sida, que asegura que el actual candidato oficialista a la presidencia, José Serra, 'fue el mejor ministro de Salud de la historia de Brasil'. La campaña de los medicamentos genéricos fue una revolución para el país, después de una dura batalla contra las multinacionales farmacéuticas.

La campaña contra la publicidad del tabaco fue otra conquista importante, añade el doctor Varella. 'Quizá uno de los programas más importantes fue el de la salud en la familia. Es maravilloso viajar por el interior de Brasil, llegar a los lugares más alejados y constatar que hay un puesto de asistencia que funciona. Todavía queda mucho por hacer, pero los indicadores muestran claramente la evolución de Brasil: ha disminuido la mortalidad infantil y la materna'.

En la lucha contra el sida, bajo el Gobierno de Cardoso se puso en marcha la distribución gratuita de medicinas. 'Fue otra medida que no esperábamos', recuerda Varella. 'Temíamos una catástrofe en relación al sida y actualmente podemos combatir esa enfermedad con bastante eficacia. La distribución de medicamentos está atendiendo la demanda satisfactoriamente'.

Bajo la presidencia de Cardoso, Brasil conquistó importantes espacios en los escenarios de negociaciones internacionales. El gigante de América del Sur es un país considerado y respetado en la esfera mundial y, sin lugar a dudas, en América Latina, donde ha jugado un importante papel en varios conflictos. Patrocinó el acuerdo de paz entre los presidentes Jamil Mahuad y Alberto Fujimori, que puso fin a la guerra latente entre Ecuador y Perú, e intervino en la crisis de Paraguay, que acabó con la caída del presidente Raúl Cubas y el exilio del general Lino Oviedo. Los dos están asilados en Brasil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de octubre de 2002