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ETA ataca con granadas el cuartel de la Guardia Civil de Urdax

El atentado en el pueblo navarro causó desperfectos, pero no víctimas

La organización terrorista ETA atacó ayer con granadas el cuartel de la Guardia Civil de la localidad navarra de Urdax, situada a 80 kilómetros al norte de Pamplona, el día en que el cuerpo celebraba la Fiesta Nacional y el día de su patrona, la Virgen del Pilar. Sólo dos proyectiles alcanzaron el inmueble, donde viven una veintena de agentes y algunas de sus familias, causando desperfectos y heridas leves por cortes de cristales a varios guardias.

Los destrozos causados por el impacto de dos de las granadas en las fachadas de los dos pabellones del inmueble se limitaron a la rotura de cristales y daños en seis vehículos aparcados en el interior del recinto, un inmueble de cinco plantas. Otra granada cayó a un río cercano y un cuarto proyectil salió disparado hacia atrás e impactó en un muro, lo cual evitó que alcanzara de lleno a un vecino que transitaba por el lugar. El quinto proyectil se quedó en su lanzadera, instalada junto a las otras cuatro en una loma montañosa, a unos cien metros del cuartel, y fue desactivado por los artificieros. Varios agentes tuvieron que ser atendidos por heridas leves causadas por cortes de vidrio y el impacto de algunas esquirlas. El cuartel, algo alejado del pueblo, tiene cinco plantas y 25 viviendas.

El nuevo ataque de ETA contra la Guardia Civil se produjo a las siete de la mañana, en el día de su festividad, la Virgen del Pilar, y de nuevo en un pequeño cuartel rural de Navarra. El pasado 24 de septiembre, la explosión de una bomba enterrada en el suelo junto a una pancarta de ETA causó la muerte al cabo Juan Carlos Beiro, de 32 años, destinado en el acuartelamiento navarro de Leitza, y heridas de gravedad a cuatro agentes.

Otro ataque en 1966

Los terroristas repitieron miméticamente ayer el ataque que ya perpetraron el 27 de enero de 1996 contra el cuartel de Urdax. Tampoco entonces las granadas tipo Mecar causaron víctimas. Los cinco tubos lanzagranadas usados ayer contenían proyectiles conectados a un temporizador programado para activarse a las siete de la mañana. En 1996, el sistema, la hora y el lugar elegidos fueron prácticamente los mismos.

Según señaló el delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribas, la proximidad del cuartel con la frontera francesa, situada apenas a un kilómetro de distancia, hace suponer que un comando etarra atravesó la frontera e instaló en el monte cercano el dispositivo para regresar a territorio galo. Iribas insistió en que ETA no tiene en Navarra ningún comando estable.

El alcalde de Urdax, Andrés Diharassarry, de la agrupación Urtxume, pudo escuchar el atentado desde su propia casa. Diharassarry destacó la buena integración de los agentes y sus familias en la localidad. 'Hace apenas unos días coincidí con las dos niñas gemelas de uno de los guardias. Dos niñas estupendas de unos seis años de edad que, por cierto, han aprendido el euskera de maravilla en la escuela', indicó. Todos los vecinos de la localidad, de 400 habitantes, pudieron escuchar el sonido de las granadas y fueron numerosas las personas que se acercaron al lugar para interesarse por lo sucedido y ofrecer su ayuda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 2002