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LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

El 'lehendakari' concreta hoy su propuesta para reformar el Estatuto

Demandará presencia en Europa y potestad para convocar consultas

El pleno de política general que se celebrará hoy en la Cámara de Vitoria será en la práctica una nueva sesión monográfica en la que todas las miradas volverán a estar puestas en las propuestas que expondrá Juan José Ibarretxe para desarrollar el acuerdo adoptado el 12 de julio pasado. Presencia directa en Europa, sistema de garantías para el nuevo marco y capacidad para organizar consultas o referendos serán las bases de ese nuevo pacto político superador del Estatuto de Gernika que busca el lehendakari.

A falta de las concreciones de su discurso de hoy, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha dado ya pistas sobre lo que pueden ser sus propuestas, que, como es preceptivo en los plenos de política general, no serán sometidas a votación. Este hecho le facilita las cosas en el terreno del discurso, pero no cambia el contexto, más adverso de lo que Ibarretxe pudo prever hace unos meses, por la suspensión temporal de Batasuna decretada por el juez Baltasar Garzón.

El nacionalismo y el propio lehendakari quieren hacer del pleno parlamentario de hoy el inicio de una nueva etapa que, sin declarar 'muerto' el Estatuto de Gernika, sí certifique su imposible cumplimiento, por ruptura unilateral del pacto de 1979 por parte del Estado, y abra el debate sobre su superación por la vía de la reforma. Ésta incluiría un plebiscito que, se apunta, lo mismo podría someter a la ciudadanía al consenso, si se alcanzara como en 1979, como pedirle su juicio en caso de disenso final.

Ibarretxe afronta el pleno desde ese centro al que él se adscribe, entre las estrategias del PP y de ETA-Batasuna, y, aunque desde su minoría parlamentaria no puede obtener nada por sí mismo, en el terreno discursivo estará cómodo, esgrimiendo además el aval de las elecciones del año pasado.

Siempre desde la legalidad vigente -Ibarretxe no parece inclinado a, como le piden el sindicato nacionalista mayoritario ELA y Batasuna, 'poner en riesgo' la autonomía- y desde la apelación al consenso, el lehendakari precisará los extremos de ese 'nuevo pacto político' del que ya ha hablado. La presencia directa en Europa, el establecimiento de mecanismos de garantía que impidan el incumplimiento unilateral del futuro acuerdo y la capacidad de convocar consultas o referendos serán los contenidos políticos fundamentales de la ampliación estatutaria.

El corsé de la legalidad vigente remite al artículo 46 del Estatuto de Gernika, que prevé su reforma, y a las disposiciones constiucionales y estatutarias que aluden a la actualización de los derechos históricos forales.

Ibarretxe no apelará al reconocimiento del derecho de autodeterminación, por considerar que esa proclamación está ya hecha por el Parlamento vasco desde 1990. En su esquema, el actual momento sería el de poner en práctica aquel acuerdo, que depositó en las instituciones vascas la potestad de decidir el tiempo y los mecanismos apropiados para su ejercicio.

Otra incógnita del pleno de hoy es si Ibarretxe concretará plazos para la celebración de esa consulta popular que subsiste siempre en sus intenciones, comprometida en su programa.

Respecto al ejercicio de las competencias autonómicas no transferidas, los departamentos del Gobierno vasco han realizando estudios sobre ellas, pero parece que Ibarretxe entiende ahora que debe ser el Parlamento quien juzgue la respuesta del Gobierno central y proclame, en su caso, definitivamente cerradas las expectativas de cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika.

Los 'mandatos' del 12 de julio

El pleno monográfico sobre el autogobierno del pasado 12 de julio adoptó, gracias a la abstención de Batasuna, dos resoluciones por las que hoy está emplazado Ibarretxe. La primera daba un plazo de dos meses al Gobierno central para que concretara un calendario para los traspasos pendientes. En caso de negativa, la resolución instaba al Gobierno vasco a adoptar las medidas para 'el pleno ejercicio' de las competencias pendientes. Fuentes autorizadas de la vicelehendakaritza del Gobierno vasco apuntan ahora que primero se impone un nuevo pronunciamiento del Parlamento, ya que la resolución exige que la respuesta del Gobierno central sea juzgada por la Cámara de Vitoria. Esto permitiría a Ibarretxe no precisar hoy todavía qué competencias no transferidas piensa ejercitar y cómo. La segunda resolución, la de más calado, apelaba al derecho de autodeterminación, bajo la formulación del derecho del País Vasco a establecer el marco de relaciones jurídico-políticas 'sin más limitaciones que la voluntad de sus ciudadanos'. También proclamaba como un derecho la reforma del marco jurídico y como una decisión el inicio del desarrollo de propuestas para materializarlas y articularlas 'en un nuevo proyecto o proyectos de ordenamiento jurídico', mediante 'un proceso abierto (...) y con la máxima participación de los agentes políticos, económicos, sindicales, sociales y culturales'. Aunque Ibarretxe no tendrá que afrontar hoy votaciones, la constante de su minoría parlamentaria se mantiene, agudizada por la nueva posición de Bataasuna. Fue precisamente la abstención de Batasuna la que le permitió sacar adelante sus propuestas en octubre de 2001 y en julio pasado. Pero tras los últimos acontecimientos, los radicales no alargan más su crédito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de septiembre de 2002

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