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La policía da por hecho que los cadáveres de Soham son de las niñas desaparecidas

Siguen los interrogatorios de los dos sospechosos del asesinato de las escolares británicas

Ofrendas florales y mensajes de pésame se amontonaban ayer a pocos metros del lugar donde el sábado se descubrieron los cuerpos sin vida de las niñas británicas Jessica Chapman y Holly Wells, de 10 años. La escena se repetía en la iglesia de San Andrés, de Soham, la localidad situada a unos diez kilómetros del trágico hallazgo donde vivían las niñas y donde la población se unió en un emotivo servicio ecuménico en apoyo a sus familias. A la espera de los resultados definitivos, la policía británica confirmó ayer tener la 'certeza' de que los dos cuerpos hallados el sábado son los de Jessica y Holly.

El párroco de San Andrés, el pastor metodista Tim Alban Jones, habló ayer de la 'punzante y desgarrada agonía' que han sufrido los padres y familiares de Jessica y Holly desde la desaparición de las niñas, el pasado día 4. Ningún miembro de las dos familias acudió a la abarrotada iglesia y prefirieron permanecer en sus respectivos hogares a la espera de la confirmación oficial de la identidad de los cadáveres.

Los cuerpos sin vida fueron descubiertos a mediodía del sábado por tres personas que paseaban por una pista forestal próxima a la base militar de Lakenheath, a unos diez kilómetros de Soham, el pueblo natal de las pequeñas. El paraje, que forma parte del Thetford Forest Park, una reserva natural y destino turístico, ya fue escenario de otros episodios trágicos. Muy cerca del terreno que la policía seguía inspeccionando ayer, se descubrió en 1985 el cadáver de un niño de tres años que había desaparecido de un cámping en el mismo condado de Suffolk. Y en 1997, en una carretera comarcal próxima a la base militar, se localizó el cuerpo sin vida de un chaval de 12 años.

Los cuerpos de Jessica y Holly fueron trasladados en la tarde de ayer a un hospital de Cambridge. Según informó ayer el inspector Keith Hoddy, los trámites de identificación se demorarán todavía algunos días, dadas las laboriosas tareas de inspección forense. A pesar de ello, añadió, la policía guarda 'la certeza' de que los cuerpos hallados en la pista forestal son los de las dos escolares desaparecidas.

La pareja detenida

Mientras, la policía mantenía detenidos a los dos sospechosos del doble asesinato, Ian Huntley y su novia Maxine Carr, conserje y profesora, respectivamente, en las instituciones escolares de Soham de las que eran alumnas las dos amigas. Los interrogatorios continuaban en sendas comisarias del condado aunque la pareja aún no ha sido acusada formalmente del rapto y muerte de las niñas.

Huntley, de 28 años, trabajaba desde principios de año como conserje y responsable de seguridad del complejo estudiantil, en cuyo interior residía, y que los expertos policiales seguían anoche inspeccionando en busca de pistas clave sobre el crimen. Su novia, de 25 años, fue maestra de Jessica y Holly en los últimos meses, antes de las vacaciones escolares. La pareja era muy popular entre los estudiantes y no levantó las sospechas de sus superiores hasta que el pasado viernes fue interrogada por la policía.

Más de 500 personas se unieron al servicio religioso que se celebró en la iglesia de San Andrés, donde el párroco subrayó que la localidad de Soham ha sido 'violada' por los últimos acontecimientos. 'Podemos imaginar lo angustiosa que esta pesadilla debe ser para los padres de Jessica y Holly', añadió Tim Alban Jones en el emotivo acto, tras mencionar el 'valor y dignidad' que han demostrado ambas familias.

Muchos de los asistentes encendieron velas y depositaron flores, acompañadas de mensajes conmovedores, en una especie de santuario dedicado a las niñas que se ha ido improvisando en los últimos días. '¿Por qué?', cuestionaba una simple nota. 'Sentimos con tanto pesar que vuestras vidas hayan sido recortadas tan cruelmente', lamentaba otro escrito. Al lado, en otro trozo de papel, se leía: 'El corazón de Soham se ha roto'.

El calvario de las familias Chapman y Wells comenzó una tarde de domingo. La familia Wells había organizado una barbacoa en el jardín de su casa y Holly había invitado a su íntima amiga Jessica. Pasaron la tarde entre el bullicio de la comida y el dormitorio de Holly. Se hicieron fotos, sonriendo y mostrando orgullosas sus camisetas rojas del Manchester United. Luego, probablemente hacia las cinco de la tarde, salieron de casa sin pedir permiso ni comentar sus planes. Los padres se apercibieron de la ausencia tres horas más tarde. Creyeron al principio que habrían sufrido un accidente, pero, tras una noche de frustrante búsqueda en el centro y alrededores de Soham, las niñas se dieron oficialmente por desaparecidas.

Más de 400 agentes han intervenido en la operación de búsqueda, una de las mayores montadas en el Reino Unido en casos de personas desaparecidas.

"Ha llegado el momento de que la prensa se vaya"

Sharon y Leslie Chapman, padres de Jessica, y Nicola y Kevin Wells, padres de Holly, agradecieron ayer el apoyo recibido de todo el mundo en las dos semanas que han transcurrido desde la desaparición de las pequeñas. Transmitieron sus sentimientos en sendos mensajes que anoche leyó el inspector Keith Hoddy tras guardar un momento de silencio por el trágico fin de las niñas. 'Apreciamos vuestra ayuda y respaldo en esta tensísima y traumática fase', escribió el matrimonio Chapman, 'pero nos gustaría que respetéis nuestra privacidad y nos permitáis estar solos'. Nicole y Kevin Wells manifestaron sentirse 'todavía aturdidos' por la pérdida de su 'preciosa hija', pero encontraron fuerzas para dar las gracias a todos los que les han ayudado 'en esta quincena traumática'. Recordaron que la presencia en Soham de los medios de comunicación ha alterado la vida diaria de la comunidad y sugirieron que ha llegado el momento de que desalojen la localidad. 'Habéis desempeñado un papel muy importante en la búsqueda de Jessica y Holly, y os lo agradecemos. Pero quizás ahora ha llegado el momento apropiado para que todos los representantes de los medios se retiren con el fin de permitir a la comunidad asimilar estas terribles pérdidas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de agosto de 2002

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