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Reportaje:

El amargo final de El Salao

Un armador canario permanece en prisión por tráfico de inmigrantes y a su hijo se le busca en Mauritania

De chico, su abuelo, el conocido armador Blas Cañada, comentó: 'Se nos va a quedar salao de tanto que está en el mar'. Así fue cómo se inició la leyenda de Marcial Brito Corujo, El Salao, de 56 años, encerrado desde el pasado sábado 3 de agosto en la prisión de Tahíche (Las Palmas) junto a otras dos personas, acusado de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, por el presunto traslado ilegal de ciudadanos africanos desde Mauritania a Tenerife y Lanzarote.

El Salao se hizo popular en la lucha canaria en equipos como Santa Coloma y, posteriormente, como chatarrero, transportista de pescado del puerto a las naves conserveras y pescador. A pesar de 'trabajar muy duro toda la vida', aseguran los familiares, 'jamás se le han conocido signos de riqueza, más bien lo contrario' y personifica la desorganización. Para demostrarlo, informan de que, sólo desde noviembre, su barco ha sido embargado dos veces por impago de sus reformas. 'Había que costearle hasta el gasóleo para que navegara', afirman. Ahora se le ha vuelto a romper el timón. También el de su vida.

'Había que costearle hasta el gasóleo', dice su familia, para demostrar que estaba arruinado

Muchas de las personas consultadas muestran extrañeza por su detención, al no encontrar relación entre el carácter 'afable, noble y colaborador' de El Salao y un negocio 'tan grave' como el tráfico ilegal de personas. Sin embargo, otros muchos, tras la promesa de mantener su anonimato, reconocen la estrecha relación empresarial que el pescador mantenía con Mauritania desde hace años, donde tenía secaderos de pescado, y la frecuencia con que se le escapaban miembros de su tripulación llegados desde África.

Según las investigaciones practicadas por la policía en los últimos cuatro meses, por las calles de la capital lanzaroteña seguían deambulando sin papeles a pesar de que todos los llegados en patera eran detenidos, lo que indicaba que entraban a la isla por otra vía fuera de control. Las sospechas policiales recayeron en el Ocean King, un pesquero de 22 metros y bandera senegalesa explotado por El Salao y su hijo Juan Carlos Brito, residente en la ciudad mauritana de Nuadibú y conocido por todos los inmigrantes detenidos como Fifa o Iván. Según esta investigación, ambos han podido trasladar desde mayo entre 40 y 60 subsaharianos que habrían contactado con dos intermediarios de la etnia fula y abonado a Iván cantidades que van de 2.500 a 3.000 euros por una tortuosa travesía de cinco días a bordo del pesquero.

Algunos, en vez de esa cantidad, trabajaban gratis durante el viaje y a su llegada a puerto, hasta que pagaban con su trabajo. Todos entregaban el pasaporte bajo promesa de recuperarlo al desembarcar. Un cocinero de color los mal alimentaba. Aunque la familia asegura que las contrataciones de los inmigrantes las hizo el capitán, y que éste distribuiría el dinero ganado con la pesca entre los tripulantes, los 20 inmigrantes detenidos han declarado que su único contacto en Nuadibú para entregar el dinero era Iván, sobre el que se ha dictado una orden de busca y captura. Fuentes policiales tienen demostrado un pago desde Portugal, lo que acreditaría la consolidación de esta actividad y su conocimiento por parte de todo subsahariano interesado en llegar a Europa con papeles. Uno de los testigos llegó a afirmar ante la juez que instruye el caso que ni siquiera capturaron pescado en alta mar. Un barco se les acercó y les pasó las 30 cajas que se encontraron durante el registro policial.

Los 20 inmigrantes detenidos el 3 de agosto sí llegaron a Lanzarote. La policía sospecha que, como en otras ocasiones, otros barcos aceptan traerlos a la isla por una alta suma de dinero, los meten en la bodega, están una noche navegando y los desembarcan en otro punto distinto de África, engañándoles con que ya han llegado ya a España.

El Ocean King, precintado en Puerto Naos, el muelle pesquero de Arrecife, presenta un aspecto deplorable. 'Todo el mundo sabe que cuando el hierro toca mar se oxida enseguida y, si a eso añades el trajín continuo de cabos, nasas y tripulación, a nadie le extraña que tenga esa apariencia, a pesar de que su mecánica es impecable', comentó un familiar directo. Fuentes policiales informaron de que el barco, dedicado hasta entonces a la pesca de la gamba, fue cedido por los Estados Unidos a Senegal como parte de ayuda al desarrollo y comprado hace unos cuatro años por Marcial Brito.

Las sospechas apuntan a que el tráfico ilegal de inmigrantes puede haberse estado realizando desde hace al menos dos años. Ante la apariencia descuidada de El Salao y su permanente ruina económica, que esgrimen en defensa de su inocencia quienes dicen apreciarle, la investigación policial continuará desde la Udyco (unidad policial especializada en crimen organizado) de Las Palmas, con un rastreo de bienes y cuentas corrientes para intentar dar con la supuesta fortuna ingresada mediante este negocio. Ante su 'ingenuidad', los agentes esgrimen 20 pasaportes entregados por Brito, que no coinciden con el nombre de los 20 africanos descubiertos. También entregó un listado de tripulación con 19 nombres, olvidándose de una segunda hoja con siete nombres más. '¿Cree que alguien que trafica con personas puede ir al muelle a entregar la documentación en compañía de su esposa?', defienden sus allegados.

Casado, con tres hijos varones y una chica, su familia anuncia que presentará en breve la documentación oficial de la consignataria mauritana que acreditaría la limpieza de la contratación de africanos como tripulación para faenar. El abogado de Brito, Marcial Francisco Hernández, decano de los abogados de Lanzarote, ha declinado hacer declaraciones.

Las investigaciones policiales no descartan la detención en el futuro de otros barcos que pudieran estar implicados en el tráfico ilegal de inmigrantes, pero desde la Comisaría de Arrecife se llama a la tranquilidad de todo el sector pesquero de la isla que, por el momento, ha quedado fuera de toda sospecha.

'Le han condenado previamente, con un inaudito despliegue policial y avisando a todos los medios de comunicación', lamentan los familiares de Marcial Brito, 'máxime cuando no se ha demostrado nada concluyente'. Según afirman, 'Marcial está en prisión por un lamentable error de esta investigación; él no sabía quién venía en ese barco'. Para demostrar su inocencia manifiestan que Brito Corujo 'ha sido siempre el primero en notificar a la autoridad la desaparición de sus tripulantes'. Para explicar la presencia de cinco tripulantes (tres han quedado en libertad sin cargos) y 20 pasajeros, su familia recuerda que en la mar se trabaja las 24 horas en varios turnos, por lo que mientras unos trabajan, otros descansan.

Los agentes de policía que registraron el barco sólo encontraron unos 300 kilos de pescado, muy poco en relación a la capacidad de carga del barco, muchas de cuyas cámaras estaban vacías. En la cocina sólo quedaba una barra de pan, tres latas y varios paquetes de espaguetis. El puente y los camarotes estaban plagados de suciedad. 'Lo normal cuando se regresa de tantos días en la mar', justifica su familia.

En el barco no se encontró documentación que justificase su actividad pesquera, ni el cuaderno de bitácora. La autoridad portuaria de Santa Cruz de Tenerife tiene registradas seis entradas y atraques del Ocean King en los muelles 1 y 3 de la dársena pesquera. El 3 de abril llegó a las 5.30 de la madrugada, y zarpó a las 12 del mediodía del 4. Las otras llegadas corresponden al 22 de abril, el 15 de mayo, el 4 de junio, y los días 3 y 4 de julio. Todos los atraques registran oficialmente una procedencia directa de Nuadibú y, como actividad del buque, la 'descarga en la lonja pesquera'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de agosto de 2002