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Las bolsas vuelven a desplomarse en otra jornada de pánico entre los inversores

Nueva York, que registró una caída del 2,93%, arrastra de nuevo a los mercados europeos

Las bolsas europeas vivieron otra jornada de desplome generalizado, en la que el pánico volvió a apoderarse de los inversores como el pasado viernes. Nueva York volvió a determinar el comportamiento de los mercados europeos, a los que arrastró a cuantiosas pérdidas. El Ibex 35 cayó un 2,62%, la plaza europea que tuvo mejor comportamiento. París encabezó las caídas con el 5,25%. Francfort cayó un 5,15%, y Londres, un 4,95%. Las malas noticias las protagonizaron la aseguradora europea Aegon y la telefónica americana Bell South, que anunciaron menores beneficios de los esperados.

Wall Street vivió una jornada llena de nervios. A una apertura con tendencia a la baja muy moderada, prosiguió un brusco desplome, que influyó en los mercados europeos todavía abiertos. Posteriormente, con las bolsas europeas ya cerradas, los inversores estadounidenses optaron por comprar y llevaron a que el Dow Jones llegara a tener ligeras ganancias. Fue un espejismo. Pronto volvió a los números rojos para acabar con otro nuevo varapalo a última hora que le llevó a ceder el 2,93% tras haberse dejado el viernes el 4,64%. El tobogán al que llevó ayer el pánico obligó a Richard Grasso, presidente de la Bolsa de Nueva York, a pedir calma y visión de largo plazo a los inversores para evitar un lunes negro, tras la presentación de suspensión de pagos de WorldCom, la mayor de la historia.

La tragedia de WorldCom arrastró a la baja al resto de compáñías de telecomunicaciones: Bellsouth perdía más del 18%; SBC caía por encima del 10% e incluso la todopoderosa AT&T se desplomaba un 4%. También los bancos acusaron la suspensión de pagos de la segunda compañía telefónica de EE UU, que ya ha avisado que negociará un recorte del 70% de su deuda. Baste como ejemplo el de Citigroup, que cayó un 11%.

En la caída del mercado estadounidense, además del temor a que se malogre la recuperación económica en Estados Unidos, influía el anuncio del empeoramiento de los resultados semestrales de Bell South. El presidente de EE UU, George Bush, reafirmó su confianza y dijo: 'No soy un corredor de Bolsa ni alguien que se dedica a recomendar la compra de acciones, pero creo que los fundamentos del crecimiento son reales'.

En Europa no le hicieron caso y los traders (operadores de corto plazo) dominaron la sesión, marcada por una volatilidad salvaje. Sólo España pareció responder en parte, gracias al apoyo de las grandes instituciones del mercado.

Pese a todo, el Ibex 35 cayó un 2,62%, la séptima mayor caída del año, marcando un nuevo mínimo anual. El mercado español ya pierde algo más de la cuarta parte del valor que alcanzaba al comenzar el año y se sitúa en niveles de noviembre de 1997. El índice general de Madrid también logró ayer el séptimo peor registro del ejercicio, al perder un 2,49%. París, que perdió el 5,25%, suma en el año más del 31%. No le van muy a la zaga francfort, con el 28% y Londres, que cede más del 25%, al igual que el Ibex (25,55%).

En Europa, hay que añadir al pánico general el aviso de la aseguradora Aegon de que rebajaba sus previsiones de beneficios y que ganaría un 30% menos en 2002, arrastró al sector y abocó los índices a la baja, que se situaron en mínimos anuales. Sus competidoras Axa y Allianz se dejaron más de un 10%, mientras Fortis y Munich Re salieron mal paradas.

Respecto a la evolución de los principales valores del mercado español, destacó la caída de Repsol YPF, un 6,63%, la mayor del Ibex. Este descenso se produjo por dos motivos: la compra por la brasileña Petrobras del 58,7% de la argentina Pérez Companc, competidora de Repsol, que aleja un 'posible matrimonio' en el país austral entre la empresa española y la brasileña, y la caída del precio del petróleo ante el temor a que Nigeria deje la OPEP. Sol Meliá, que cedió un 6,4% y NH Hoteles un 5,48%, por las malas previsiones turísticas.

Félix González, de Beta Capital, cree que la inestabilidad es la suma de cinco factores: el pinchazo de la burbuja tecnológica; los repetidos mensajes fallidos de que la Bolsa se recuperaría pronto al igual que la economía (el último fue de Alan Greenspan, presidente de la Fed); los más de 30 meses de caída continuada que ha acabado con la paciencia y la ilusión de una generación de inversores; las numerosas quiebras y los fraudes contables. 'Los presidentes de las empresas cotizadas tienen hasta el 14 de agosto para enviar una declaración jurada afirmando la veracidad de los resultados presentados, por lo que parece que la cota de escándalos sigue abierta y los inversores se resisten a entrar'.

Santiago Barroso, analista de Popular Bolsa, cree que una prueba de que la situación es preocupante 'es que sale dinero de los valores considerados refugio, como eléctricas, autopistas o constructoras'. David Cabeza, analista de Renta 4, coincide con otros analistas, en que todavía no ha llegado el momento de entrar en el mercado. A su juicio son necesarioas dos condiciones: 'Que pase un tiempo sin escándalos financieros y que se vea una clara recuperación de los resultados empresariales, algo que quizá no llegue hasta el cuarto trimestre, es mejor esperar'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de julio de 2002