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Santander recupera su Mercado del Este tras permanecer 16 años en ruina

El edificio, construido en 1841 y convertido en centro cultural y comercial, se reinagura hoy

Han sido 16 años desde su clausura, impuesta por una situación de plena ruina. El Mercado del Este, en pleno corazón de Santander, abre hoy sus puertas convertido en centro cultural y comercial. Las obras de rehabilitación han durado tres años, con una inversión de 12,7 millones de euros, para poner en pie un edificio que a punto estuvo de demoler en 1986 el alcalde de entonces, Juan Hormaechea. Ahora, la ciudad recupera un espacio para albergar todo tipo de iniciativas culturales, aunque todavía no haya más proyectos que algunas exposiciones programadas.

Según el proyecto del arquitecto Antonio Zabaleta, el edificio fue abierto como mercado en 1841. Así funcinó siglo y medio, hasta 1986, año en el que el polémico alcalde Juan Hormaechea -entonces de Alianza Popular- decidió su cierre. Entonces, el viejo y muy popular mercado, de estilo neoclásico, fabricado en madera, se convirtió en un admirado ejemplo de arquitectura que precedió a la aparición de las estructuras metálicas en los edificios.

El Gobierno socialista, presidido por Felipe González, decidió en octubre de ese año 1986, evitar su derribo -que había iniciado ya el Ayuntamiento- al declarar el edificio de interés cultural. Esta decisión irritó a Hormaechea por estimar que el acuerdo del Consejo de Ministros era anticonstitucional y porque le forzaba a suspender la demolición del edificio.

La lucha partidaria generó por entonces arduas y reiteradas polémicas de la clase política y las asociaciones vecinales de la ciudad. La derecha pretendía la desaparición del lugar mientras que los otros se proclamaban conservacionistas. La lucha y la indecisión de los políticos convirtió el Mercado del Este en una ruina.

Concurso de ideas

El actual alcalde, Gonzalo Piñeiro, también conservador, decidió poco después de llegar a la alcaldia convocar un concurso de ideas para darle contenido. De entre los 40 proyectos presentados, fue elegido el del arquitecto Carlos de Riaño.

Y en primavera de 1999 comenzaron los trabajos, conservándose sólo los muros perimetrales. La estructura interior, que está hecha íntegramente de madera, y el suelo enlosado de sus orígenes reproducen hoy el diseño de Zabaleta. De Riaño ha recurrido al cobre para cubrir los materiales, por ser adecuado para inmuebles que pretendan recordar su historia. Las grandes puertas de acceso han requerido bronce y acero, mientras que los locales comerciales se arman apresuradamente con vidrio y madera.

El nuevo centro comercial y cultural, donde apenas se venderán ya productos perecederos, excepto las ofertas de bares y cafeterías, consta de dos plantas de 2.000 metros cuadrados y una subterránea de las mismas dimensiones. A punto de finalizar las obras, el interés por alquilar locales comerciales despertó poco interés en el sector. En algunos casos, la subasta de ciertos espacios tuvo que anunciarse hasta cuatro veces. También sin éxito se pretendió alquilar la mitad de la planta subterránea a alguna empresa hostelera.

Así que Riaño pudo lograr su deseo, ofrecer en pleno centro de la ciudad, una gran superficie de propiedad pública para destinarlo a fines culturales. Riaño siempre había temido que una decisión de carácter político malograra sus intenciones de contar con un vasto espacio diáfano capaz de acoger grandes exposiciones o espectáculos y celebrar actos de interés público y asistencia multitudinaria.

Futuro incierto

El nuevo edificio, con algunos comercios sin abrir, se estrena hoy con un año de retraso sobre lo oficialmente previsto y un futuro incierto en cuanto a su función cultural. Por lo pronto, dos interesantes muestras se han abierto en el sótano, que parece que acabará como sala de exposiciones. La primera, Alma del norte, reúne los más valiosos fondos depositados en el Museo Municipal de Bellas Artes, Caja de Cantabria y Consejería de Cultura, y constituye un gran resumen de lo que significó el arte en la región durante el siglo pasado. Son 50 piezas, con predominio de la pintura, pero también esculturas y fotografías. La muestra permanecerá abierta todo el verano.

Asimismo, hay otra gran exposición patrocinada por el Ministerio de Fomento que, a base de maquetas, planos y fotografías, ofrece un didáctico recorrido por la historia de los grandes puertos españoles. El ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos decidió en su día aportar 3,3 millones de euros a la rehabilitación del viejo mercado que finalmente se ha erigido con un coste que duplica el presupuesto inicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de julio de 2002