Cientos de campesinos amotinados en México retienen a 15 funcionarios

La batalla por el nuevo aeropuerto de la capital causa 30 heridos y se extiende a otros sectores

Agencias

Centenares de campesinos de San Salvador Atenco, en el Estado de México, que, armados con machetes, se enfrentan desde el jueves a la policía y mantienen cerrados los accesos a su comunidad, negocian la liberación de los 15 rehenes que tienen en su poder a cambio de la excarcelación de 14 detenidos, entre los que figuran dos de sus líderes. Los campesinos se han levantado contra la expropiación de sus tierras para construir el nuevo aeropuerto de la capital mexicana.

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Los dirigentes campesinos informaron ayer de que han ofrecido a las autoridades estatales una propuesta de intercambio de personas para desbloquear el conflicto, que mantiene una fuerte tensión en la zona, rodeada por fuerzas policiales estatales y federales mexicanas. El portavoz de los campesinos señaló que ha propuesto la liberación de 13 de los 15 funcionarios que mantienen en su poder a cambio de que la fiscalía mexicana ordene la libertad de 12 de sus 14 compañeros detenidos.

Los campesinos declararon que los dos principales funcionarios que seguirían manteniendo como rehenes serían el subprocurador José Andrés Mendiola y un agente del Ministerio Público, que deberían ser canjeados por sus dos dirigentes, Ignacio del Valle y Adán Flores, que fueron enviados al penal del municipio de Texcoco. Los campesinos, que construyeron barricadas para impedir el acceso a la policía, indicaron que esta canje permitirá desactivar el problema actual, aunque aclararon que continuarán su lucha contra la construcción del nuevo aeropuerto de la capital mexicana y contra la expropiación de sus tierras.

Los habitantes de San Salvador Atenco, localidad situada a unos 30 kilómetros de la capital, mantuvieron el viernes duros enfrentamientos con la policía del Estado de México, en los que resultaron heridas 30 personas y 14 campesinos fueron detenidos. Varios coches policiales fueron incendiados.

Unos 300 policías antidisturbios, trasladados en autobuses, se han situado en las afueras de San Salvador Atenco, mientras la localidad es patrullada por campesinos enmascarados, armados con machetes, bastones y cócteles mólotov. El ministro del Interior del Estado de México declaró que 'la paciencia de las autoridades estaba llegando al límite' y calificó a los amotinados de 'criminales que han secuestrado a personas'. Los líderes campesinos, por su parte, han manifestado que sólo negociarán con las autoridades federales, no con las del Estado de México.

Por otra parte, cerca de un millar de personas se concentraron ayer en las principales avenidas de la capital mexicana en apoyo a los campesinos de San Salvador Atenco. En la marcha participaron militantes del Frente Popular Francisco Villa, el Consejo General de Huelga de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y otras organizaciones sociales. La marcha, que transcurrió sin incidentes, concluyó en la plaza del Zócalo de la capital mexicana, donde los manifestantes instalaron un campamento permanente para exigir la libertad de los campesinos detenidos.

Durante la jornada de ayer, todos los sectores políticos, empezando por el presidente mexicano, Vicente Fox, se pronunciaron a favor de una solución negociada del conflicto y llamaron al diálogo a todas las partes implicadas en el mismo.

Los campesinos iniciaron una serie de protestas en octubre pasado, después de que el Gobierno federal decretara la expropiación de unas 5.000 hectáreas para construir una nueva terminal aeroportuaria alternativa a la actualmente existente en la capital mexicana. Los afectados dicen que ellos no quieren abandonar sus tierras a ningún precio y trasladarse a otras comunidades, como les ha ofrecido el Gobierno. Éste, por su parte, no está dispuesto a dar marcha atrás en su proyecto de nuevo aeropuerto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de julio de 2002.

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