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EE UU logra inmunidad temporal para sus soldados ante la Corte Penal Internacional

El Consejo de Seguridad de la ONU logra salvar 'in extremis' las misiones de paz

El Gobierno de Estados Unidos ha conseguido que sus cascos azules queden fuera de la autoridad de la Corte Penal Internacional (CPI) durante un año, una medida que fue aprobada ayer por el Consejo de Seguridad de la ONU para evitar una crisis con Washington y salvar las misiones de paz, empezando por la de Bosnia. El compromiso dejó un sabor agridulce entre los países firmantes de la CPI. La exención temporal crea de hecho una brecha en la autoridad de un tribunal que fue aplaudido como uno de los grandes logros de la justicia internacional.

Lo que empezó hace dos semanas como un debate general sobre justicia y legalidad acabó, como suele pasar en la ONU, en discusiones sobre párrafos, palabras y comas. Técnicamente la resolución aprobada ayer no viola la letra de la CPI pero de hecho crea dos tipos de cascos azules: los de los países que han ratificado la Corte, que responderán ante su autoridad, y los otros. La resolución también concierne a otros dos miembros permanentes del Consejo, Rusia y China, que tampoco han ratificado la corte.

Tras enmiendas y amagos de crisis, el Consejo de Seguridad ratificó por unanimidad que la CPI, "por un periodo de doce meses a partir del 1 de julio del 2002, no podrá lanzar ninguna investigación o juicio contra el personal de un Estado contribuyente" que no haya ratificado el estatuto de la Corte "por acciones relacionadas con operaciones de la ONU". El Consejo de Seguridad podrá renovar este periodo de gracia, cada año, a petición de sus miembros "el tiempo que sea necesario". La expresión clave que logró la aprobación del resto de los miembros fue "si se da el caso".

A finales de junio, EE UU, que ve la corte como una posible arma legal contra sus operaciones en el extranjero, empezó pidiendo una inmunidad total para sus cascos azules. Amenazó incluso con retirar su participación y financiación de las operaciones de paz de la ONU, empezando con la de Bosnia (UNMIBH). Esta seguirá finalmente hasta finales de año, cuando sea remplazada por un contigente europeo.

Tras las unánimes protestas del principio, Washington dio marcha atrás y basó su nueva iniciativa en el artículo 16 del propio estatuto de la CPI, que permite en casos excepcionales, y a petición del Consejo de Seguridad, suspender temporalmente una investigación.

El estatuto de la CPI entró en vigor el pasado 1 de julio pero el tribunal todavía tardará un año en ponerse en marcha, por lo que las posibilidades de que afecte la misión de Bosnia o cualquier otra misión hasta julio del 2003 son muy remotas. Lo que EE UU ha conseguido es que el Consejo de Seguridad autorice y ratifique exepciones a la regla. Algunos diplómáticos europeos opinaban ayer que Washington creó a propósito una crisis indefendible al principio para luego ir diluyendo sus propuestas y acabar saliéndose con la suya.

"No estoy entusiasmado", comentó tras la votación el embajador español ante la ONU, Inocencio Arias. "Los cambios de último minuto son cirugía plástica que deja intacta la exención que Estados Unidos quería para los cascos azules", dijo Richard Dicker, experto legal en temas de la corte de Human Rights Watch.

El debate sembró la discordia entre los aliados. Países como Francia no vieron con buenos ojos que Gran Bretaña, al principio ferozmente opuesta a la iniciativa estadounidense, se sumara tan rápido al nuevo plan de Washington. Canadá pidió un debate público del Consejo para dejar de manifiesto el profundo malestar que había creado Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de julio de 2002