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CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL SIDA

Problemas éticos y otras dificultades

'¿Por qué está siendo tan difícil desarrollar una vacuna contra el VIH?', se preguntaba ayer el experto en vacunas Lawrence Corey. En su opinión, uno de los factores es que no existe un marcador definitivo de la protección, 'debido a que el virus muta y utiliza diferentes estrategias para eludir el sistema inmunitario. Además, 'las vacunas necesitan ser altamente efectivas, poco tóxicas y baratas', añade.

Otro freno son los problemas éticos que comportan los ensayos clínicos. Los voluntarios que participan en ellos son VIH negativos y no pueden someterse a situaciones de alto riesgo de contagio con la sola protección de una vacuna de eficacia no probada e improbable. En los estudios de fase I participan unos pocos voluntarios de bajo riesgo; en los de fase II, varios centenares de bajo y alto riesgo, y en los de fase III son ya varios miles los participantes. A todos ellos se les aconseja evitar el contacto con el virus para no infectarse durante los años que duran los ensayos, lo que refuerza su seguridad, pero distorsiona los resultados sobre la eficacia de la vacuna.

Todas las vacunas en estudio están fabricadas con materiales producidos en el laboratorio y no tienen capacidad de infectar por VIH. Pero las estrategias y los materiales utilizados son muy variados. Algunas contienen una proteína del virus, como gp120; otras están elaboradas con fragmentos del ADN del virus o con partículas que se asemejan a él producidas por ingeniería genética. Pero no hay ninguna que utilice virus inactivados.

El condicionante económico es otra dificultad. Desarrollar una vacuna es considerado por los laboratorios como una aventura de alto riesgo que hasta ahora muchos no estaban dispuestos a asumir. Las inversiones han sido escasas en comparación con las dedicadas al desarrollo de antirretrovirales, mucho más rentables, puesto que son terapias de por vida y hay muchos enfermos que tratar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de julio de 2002