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Reportaje:

A Duisenberg le faltan buenas estadísticas

Los mercados financieros consideran que el retraso en publicar las cifras económicas europeas dificulta la labor del BCE

Si alguien necesita saber a qué ritmo están subiendo los precios, en Europa lo averiguará con más facilidad que en Estados Unidos. Desgraciadamente, no debería fiarse tanto de esa información.

Un ejemplo. En los últimos ocho meses, los responsables de Estadística de la Unión Europea han comenzado a publicar estimaciones del dato de inflación mensual. Pero solamente han acertado la mitad de las veces. En otras cifras, como el crecimiento de la economía en la Unión, se muestran más precisos, pero se publican con mucho más retraso que sus equivalentes en EE UU.

Estas deficiencias muestran que el Banco Central Europeo (BCE), con su presidente Wim Duisenberg al frente, no tiene una imagen tan clara de lo que está sucediendo en la economía como la que tiene su equivalente estadounidense, Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal. El resultado, tres años y medio después de la introducción del euro, es que las autoridades monetarias han sido excesivamente lentas a la hora de recortar tipos para evitar la crisis, según numerosos analistas.

Con estadísticas mejores, el BCE 'habría recortado los tipos de interés más rápidamente', según Ken Wattret, economista de BNP Paribas en Londres. En su opinión, a las estadísticas de la Unión 'les falta amplitud, fiabilidad y puntualidad; si el motor no funciona a todo gas con estos tres cilindros, entonces la posibilidad de cometer un error en la política monetaria se dispara'.

Duisenberg afirmó el mes pasado que en 1999, cuando nació el BCE, dirigir la política monetaria era una 'tarea extraordinaria', dado lo limitado de sus recursos. A pesar de que Eurostat, el organismo de la Unión que se encarga de las estadísticas, ha logrado mejoras y avances desde entonces, Europa todavía va por detrás de Estados Unidos en lo que respecta a la calidad de la información estadística.

'En Europa, con mucha frecuencia, nuestras cifras están disponibles más tarde, y también con mucha frecuencia se trata de cifras que no son harmonizadas' entre los distintos países de la Unión, según reconoce Yves Mersch, miembro del consejo de gobierno del BCE.

Las autoridades monetarias europeas se enfrentaron a duras críticas el año pasado por no recortar los tipos de interés con más decisión. La Reserva Federal rebajó sus tipos 11 veces (4,25 puntos en total) para dejarlos en el 1,75%. El BCE lo hizo sólo cuatro veces (1,5 puntos en total), para situarlos en el 3,25% actual.

Muchos responsables de fondos de inversión afirman que necesitan la información antes de lo que se les ofrece ahora, incluso si luego hay que revisarla. 'Los mercados financieros, que siempre necesitan información, prefieren disponer de ella antes que esperarse a tener datos muy precisos', según Ram Bhagavatula, economista jefe del Royal Bank of Scotland en Nueva York.

Eurostat publica su primera estimación del PIB dos meses después del trimestre correspondiente, un mes más tarde que en Estados Unidos. Las ventas al por menor en EE UU se conocen 15 días después del final del mes correspondiente, seis semanas antes que en Europa.

En Estados Unidos, 'disponemos de las cifras antes, y ésa es la razón por la que los mercados financieros responden de forma más sistemática a la información económica de lo que lo hacen en Europa', según Jan Hatzius, un alemán que trabaja como economista en Goldman Sachs en Nueva York. De todas formas, la situación parece que va a mejorar. Eurostat, a petición entre otros, del BCE, se ha comprometido a adelantar y mejorar sus estimaciones en los próximos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de junio de 2002