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LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

La policía detiene a un argelino dentro del campus de Sevilla

Rajoy afirma que no aceptará presiones para regularizar a los extranjeros encerrados

La policía detuvo ayer a un inmigrante argelino en el interior del recinto de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, donde permanecen encerrados desde el lunes más de 400 extranjeros. La actuación policial se enmarca dentro del reforzamiento del control para evitar que nuevos inmigrantes se sumen al encierro, como es el caso de las 41 personas de diversas nacionalidades detenidas en los últimos días. El ministro del Interior, Mariano Rajoy, aguó ayer las esperanzas de los encerrados sobre su regularización al asegurar que no aceptará 'de ninguna manera que se presione al Gobierno'.

Rajoy aseguró que el Gobierno no puede aceptar "ese tipo de presión", en alusión al encierro que mantienen entre 400 y 500 extranjeros en la Universidad Pablo de Olavide desde el lunes. En declaraciones a RNE, el vicepresidente primero explicó que esta protesta es una "mala noticia" al ocurrir días antes de la cumbre europea, y la equiparó a la convocatoria de la huelga general del día 20 de junio. "Igual que se hace una huelga el día anterior y se convocan oleadas de manifestaciones con ocasión de esta cumbre, se produce este encierro, no sabemos si inducido por quién", señaló.

Después de defender que el Ejecutivo apuesta por la vía de la inmigración legal y los contratos en origen, insistió: "Sintiéndolo mucho yo no voy aceptar que se presione al Gobierno de esa manera". Rajoy lamentó que los encerrados, "sabe Dios manejados por quién, se hayan creído que el Gobierno va a hacer lo que ellos pretenden que haga vulnerando la ley". Y remachó: "Sinceramente, no podemos hacerlo".

En la misma línea se pronunció el día anterior el delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, que denunció la existencia de organizaciones que "para prurito personal o publicidad personal hacen exactamente igual con los inmigrantes que las mafias, manipularles".

El pronunciamiento del Gobierno sobre las demandas de regularización de los encerrados coincide, además, con un momento de mayor crispación entre los inmigrantes tras la detención del argelino Gahar Ahmed, ocurrida pasadas las 11.00 en el interior del recinto de la Universidad Pablo de Olavide. Dos agentes a caballo, apoyados por un furgón y un coche zeta, irrumpieron en la zona del campus universitario donde se ubican los pabellones deportivos que ocupan los extranjeros. Otro inmigrante, Nechoud Rabah, resultó herido leve en una mano durante la actuación policial.

Desprevenidos

La intervención de la policía cogió desprevenidos a los inmigrantes a la hora en que estaban repartiendo el desayuno en el pabellón semicubierto. La detención de Ahmed se produjo a la puerta de otro de los pabellones cerrados. Según sus compañeros, se encontraba tumbado junto a otros tres encerrados a la entrada del edificio deportivo cuando le sorprendieron los agentes. En el momento de la detención, el inmigrante estaba descalzo.

Fuentes jurídicas explicaron ayer que la protección de la inviolabilidad del domicilio excluiría un espacio de las características de un campus universitario por su propia funcionalidad.

Por su parte, fuentes de la policía explicaron que los agentes accedieron al recinto durante una persecución de dos personas que echaron a correr desde el exterior. El dispositivo policial desplegado alrededor del perímetro de la Pablo de Olavide, formado por un centenar de agentes, ha conseguido detener a 41 inmigrantes en los últimos días.

El objetivo policial es blindar la zona para impedir que se sumen nuevos inmigrantes -las organizaciones de apoyo aseguran que han entrado varias decenas en los últimos días, hasta llegar al medio millar de encerrados- y evitar la salida de quienes están dentro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de junio de 2002