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Bush impide que EE UU participe en la Corte Penal Internacional

Clinton firmó el tratado de creación del tribunal contra el genocidio

George W. Bush ha decidido renunciar a cualquier participación de EE UU en la Corte Penal Internacional (CPI), creada para juzgar a personas acusadas de genocidio, crímenes contra la humanidad y otros crímenes de guerra, según fuentes gubernamentales. El tratado de creación de la CPI fue firmado por el ex presidente Bill Clinton, pero la Administración de Bush no lo enviará al Senado para su ratificación.

El Gobierno estadounidense piensa anunciar hoy la renuncia al tratado. 'Mañana [por hoy], Estados Unidos notificará al secretario general de la ONU, Kofi Anan, que no tenemos intención de no ratificar el tratado', dijo ayer Colin Powell a la cadena ABC. El secretario de Estado señaló que el tribunal podría ser utilizado contra militares estadounidenses. 'Ésta no es una situación que creemos que sea apropiada para nuestros hombres y mujeres en el Ejército, nuestros diplomáticos y líderes políticos'.

La Casa Blanca argumenta que la CPI puede crear problemas a Estados Unidos, exponiendo a sus soldados y agentes en el extranjero a acusaciones caprichosas y malévolas. Las mismas fuentes gubernamentales indican que EE UU no está ligado a la Convención de Viena sobre la Ley de Tratados, un acuerdo internacional de 1969 que establece una serie de obligaciones para los países que firman tratados, incluso en el caso de que no los ratifiquen. Washington nunca ha ratificado esta Convención.

La desvinculación total entre EE UU y el CPI significa que la primera potencia mundial no reconocerá en ningún caso la jurisdicción del tribunal, y no acatará ninguna de sus órdenes. La decisión de Bush supondrá un nuevo roce entre EE UU y el resto del mundo, especialmente Europa, cuyos dirigentes se han quejado en repetidas ocasiones por la inclinación de Bush a rechazar los compromisos internacionales. Pese al rechazo estadounidense, la CPI ya ha sido ratificada por más de 60 naciones y comenzará a funcionar el año próximo en La Haya.

La Corte estará capacitada para enjuiciar crímenes cometidos después del 1 de julio de este año. 'Bush está perdiendo una gran oportunidad para modelar el tribunal a medida de los intereses de EE UU', señala Harold Hongju Koh, subsecretario de Estado bajo Clinton. 'Si la actual Administración renuncia a gestionarlo de alguna forma, puede crear dificultades para nosotros y para países como Israel', añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de mayo de 2002