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TRAGEDIA EN ALEMANIA

Un ex alumno mata a diecisiete personas en un instituto alemán

'Algún día quiero ser famoso', había dicho a una amiga

Encapuchado y armado con un fusil y una pistola, un joven de 19 años, cuyo nombre no fue desvelado, asesinó ayer a la subdirectora, 12 profesores, una secretaria, dos alumnos de un instituto en Erfurt, en el este de Alemania, y un policía. En el instituto, del que acababa de ser expulsado, se realizaban exámenes de selectividad y decidió vengarse. Al final, optó por suicidarse, según la policía. 'Algún día quiero ser famoso y que todos me conozcan', había dicho más de una vez, según una antigua compañera. La terrible matanza coincidió con la aprobación en el Parlamento de una nueva ley de tenencia de armas.

'Aquí en el colegio se está disparando', avisó a la policía, a las 11.05, el administrador del instituto Johannes Gutenberg, en Erfurt, capital del Estado federado de Turingia. Un joven de 19 años, que meses atrás había sido expulsado del colegio, había abierto fuego contra sus antiguos profesores, el mismo día en el que se celebraban los exámenes de selectividad, de los que había quedado excluido.

La policía acudió poco después y también fue recibida a tiros: un agente, de 42 años y con dos hijos, murió por los disparos. Mientras una parte de los alumnos logró escapar de aquel infierno, otros optaron por refugiarse en una de las clases, en cuya ventana colgaron un cartel que daría la vuelta al mundo en las imágenes televisivas: 'Auxilio'.

A través de teléfonos móviles, hubo también llamadas al exterior: 'Nos han llevado a todos a un cuarto, tenemos profesores con nosotros, me siento muy mal, todos estamos llorando', contó una estudiante a la agencia de prensa alemana DPA.

Cuando, tras varias horas, los comandos especiales de la policía finalmente tomaron el control del edificio, se toparon con una estampa del horror: 'Nos encontramos con personas muertas en los pasillos, en las salas, en un baño', relató el jefe de la policía de Erfurt. La mayoría de las muertes se produjeron en los primeros minutos del ataque.

En el centro quedaron atrapados unos 180 alumnos, mientras el joven se refugiaba en una clase, donde acabó por suicidarse. Al inicio de la tragedia, hubo versiones contradictorias acerca de si actuó solo o junto a un cómplice, una posibilidad que la policía anoche aún no había descartado.

El odio del joven, en todo caso, se dirigió especialmente contra los adultos: por sus disparos murieron nueve profesores, tres profesoras, dos menores de edad, la subdirectora del instituto y una secretaria, además del policía. El instituto Johannes Gutenberg tiene cerca de 750 alumnos y, antes de la matanza, contaba con 53 profesores.

Una joven periodista, de 21 años, que estudió en el mismo centro y conoció al asesino, relató a la cadena de televisión NTV que el joven, de regular desempeño académico, 'buscó siempre ser el centro de atención'.

'Quiero ser famoso'

Inteligente e incluso interesado por la política, era popular entre sus compañeros. 'Era una persona muy abierta', contó la periodista, quien mencionó también 'problemas familiares' y recordó haberle escuchado alguna vez decir: 'Algún día quiero ser famoso y que todos me conozcan'.

Por el número de muertos, la matanza supera incluso el tiroteo de Littleton (Colorado, EE UU), donde en 1999 dos estudiantes masacraron a 12 alumnos y un profesor, antes de suicidarse. Aunque de menores dimensiones, también en Alemania, en los últimos años, se han registrado varios casos en los que alumnos dieron muerte a sus profesores.

Hasta ayer por la noche se desconocía cómo el joven había logrado hacerse con sus armas: un fusil Pumpgun de tiro rápido y un arma de mano, según las primeras informaciones. En Alemania, en 2001, estaban registradas por las autoridades 7,2 millones de armas de fuego, en posesión de alrededor de 2,3 millones de personas, buena parte de ellos cazadores. De manera ilegal, además, circula un número indeterminado de armas.

En una trágica coincidencia, precisamente ayer, el Parlamento alemán aprobó una ley por la que se prohíben determinados tipos de cuchillo y se someten a un permiso especial de las autoridades las pistolas detonadoras y de gas.

Las noticias llegadas de Erfurt dejaron al país en un estado de choque en el que todos los líderes políticos, incluido el presidente, Johannes Rau, y el canciller, Gerhard Schröder, se mostraron consternados. 'En esta situación, todos los intentos de explicación son preliminares y se quedan cortos', alertó Schröder, a las puertas de la cancillería en Berlín, donde las banderas ondeaban a media asta. 'Estamos espantados ante este horrible crimen', añadió. La cúpula del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) decidió cancelar un gran mitin electoral que estaba previsto para hoy en Duisburgo, en la cuenca del Ruhr.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de abril de 2002