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El Papa acuerda con los cardenales estadounidenses la expulsión de los curas pederastas

La 'tolerancia cero' afectará a los curas culpables y a los que el obispo considere una "amenaza"

La jerarquía católica de EE UU obtuvo ayer el visto bueno del Vaticano para aplicar una política de tolerancia cero con los sacerdotes acusados de pederastia, que impida la repetición de un escándalo como el que ha conmocionado a la sociedad de su país en los últimos meses. Las medidas, propuestas por los propios obispos estadounidenses, incluyen la posibilidad de expulsar del sacerdocio no sólo a los curas "notoriamente culpables de abusos sexuales de menores continuados y predadores", sino también a aquellos religiosos que, a juicio del obispo de la diócesis "puedan considerarse una amenaza para la protección de los niños y de los jóvenes".

Los cardenales de EE UU obtienen el visto bueno para aplicar una política de tolerancia cero con los sacerdotes acusados de pederastia. Se agilizarán los procesos de expulsión, incluso en los casos no contemplados por el actual derecho canónico La normativa será perfilada en la reunión que celebrarán en junio los obispos norteamericanos, según explicó anoche el presidente de la Conferencia Episcopal de EE UU, Wilton Gregory, y prevé la inmediata denuncia a las autoridades civiles de los sospechosos de pederastia. "El hecho de que el Papa haya dicho en su discurso que la pederastia es un delito civil significa que la Iglesia asume totalmente que es el poder civil el que debe tratar este asunto", reconoció Gregory.

La redacción del comunicado final, que contiene las seis propuestas adelantadas por los purpurados norteamericanos y que fueron aceptadas por la Santa Sede, fue larga y procelosa. Dichas propuestas incluyen la introducción de un proceso de expulsión del sacerdocio incluso en casos no probados al cien por cien, algo que no está en estos momentos contemplado en el derecho canónico por el que se rige el mundo eclesiástico católico.

Al mismo tiempo, se aboga por el envío de supervisores apostólicos a los seminarios y "casas religiosas de formación", para que controlen la situación de los mismos, con especial atención "a los requisitos de admisión y a la necesidad de que en ellos se enseñe la doctrina moral católica en toda su integridad". Los cardenales proponen además que se decida un día de plegaria y penitencia en toda la Iglesia de los EE UU, y piden a los obispos que hagan todos lo esfuerzos para cumplir el desafío planteado por el Papa en su discurso del martes, en el que reclamó que la presente crisis, lleve "a un sacerdocio más santo, a un episcopado más santo y a una Iglesia más santa". Tanto Gregory como el cardenal McCarrick explicaron anoche que las propuestas, que serán planteadas en la reunión de junio próximo, están ya vigentes en la mayor parte de las diócesis del país.

En síntesis, la línea de acción antiabusos se reduce a cinco puntos que comprenden, por este orden, conceder ayudas y apoyo moral a las víctimas, entregar a la justicia al sacerdote implicado apenas se haya abierto una investigación, solicitar para el acusado un tratamiento de psicoterapia y, tras obtener el dictamen clínico, someter su caso a un posterior juicio a cargo de un comité diocesano formado por sacerdotes y laicos.

Las reuniones mantenidas en el Vaticano han abordado la cuestión del celibato, pero la conclusión ha sido mantenerlo y reforzarlo. "La relación entre celibato y pederastia no puede mantenerse científicamente", se dice en el comunicado final, de ahí que el encuentro reafirmara "el valor del celibato sacerdotal como un don de Dios". El documento se detiene, sin embargo, a precisar que "los casos de verdadera pederastia, por parte de sacerdotes y religiosos, son pocos", y que las estadísticas no son demasiado claras al respecto. Pese a ello, "todos los participantes reconocieron la gravedad del problema", se precisa. Los cardenales norteamericanos enviaron además, desde Roma, una carta de aliento a los sacerdotes de EE UU por la "pesada carga de dolor y de vergüenza" que están soportando debido al comportamiento lamentable de algunos de sus hermanos.

Los problemas a los que se enfrenta la Iglesia norteamericana no son un fenómeno exclusivo de ese país. Ayer, la conferencia de obispos europeos reunida en un simposio en Roma, difundió un comunicado en el que reclamaba la máxima firmeza contra los eclesiásticos pederastas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de abril de 2002