Reportaje:NUTRICIÓN

La salud en el plato

Los alimentos pueden controlar las respuestas de nuestros genes y prevenir enfermedades futuras

¿Sabía que incorporando a su dieta alimentos ricos en vitamina C, como la col, el kiwi o las fresas, no sólo puede prevenir el catarro sino también el cáncer? ¿Sabía que incluir en su menú pescado azul, que tiene ácidos grasos esenciales (Omega-3 y Omaga-6), puede garantizarle un corazón sano?

Lo natural está de moda. Esta misma semana podíamos comprobarlo: la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, anunciaba el miércoles la retirada del mercado de 118 productos calificados de 'naturales' por sus fabricantes y vendidos como remedios para patologías tan dispares como el cáncer, la gripe, el Alzheimer o el sida. Pero dichos productos resultaron ser todo menos naturales. 'Se comercializan como naturales pero tienen sustancias medicamentosas', decía la ministra.

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Endocrinos y especialistas en nutrición coinciden en que, si se trata de ir a lo natural, ¿qué puede ser más natural que comer?

'Está demostrado que con los alimentos podemos manipular la respuesta de nuestros genes. Alguien puede tener susceptibilidad a desarrollar una enfermedad y, simplemente con una buena terapia nutricional, lograr inhibirla', explica el doctor Alfonso Calañas, endocrino y especialista en Nutrición del hospital reina Sofía de Córdoba.

En los últimos años, los estudios se han dirigido a determinar qué ingredientes de los alimentos pueden ser beneficiosos para la salud y se ha acuñado el término de alimentos saludables. 'Así se descubre, por ejemplo, que la caseína de la leche puede estimular el sistema inmunológico, o que la fenil-alanina, de alimentos de origen animal, influye en el sistema nervioso central y puede ayudar a combatir la depresión', comenta Mari Carmen López, catedrática de Nutrición de la Universidad de Granada. También se sabe que la vitamina A, en lácteos y huevos, es muy buena para mantener la piel sana y ayuda al crecimiento; o que el ácido fólico, existente en el hígado, evita malformaciones en el feto; o que un mineral tan desconocido como el selenio, que se encuentra en alimentos tan corrientes como cereales y pescados, no sólo retrasa el envejecimiento, sino que además previene el cáncer. O que para prevenir disfunciones de la glándula tiroidea viene bien tomar mariscos o sal yodada, ricos en yodo, al igual que para prevenir la osteoporosis conviene ingerir alimentos que tienen calcio, como los lácteos.

Existe consenso mundial respecto a que determinados patrones alimenticios ayudan a eludir a los grandes asesinos de la población: las enfermedades cardiovasculares -causantes de casi el 50% de las muertes-, la obesidad -se ha doblado el número de obesos desde 1987, hoy afecta al 12% de los españoles-, la diabetes de tipo 2 -se da en el 80% de los obesos y empieza a aparecer en adolescentes debido al cambio de hábitos alimenticios, como el consumo abusivo de comidas rápidas y procesadas- o el cáncer. Los más prevalentes son los tumores digestivos y pulmonares, que pueden prevenirse con una dieta que incluya legumbres y verduras, ricos en antioxidantes, que evitan las alteraciones celulares.

En España, 'existe un patrón alimentario muy sano basado en la dieta mediterránea pero nos estamos alejando de él, ya que ha descendido considerablemente nuestro consumo de hidratos de carbono, como arroz, pastas y legumbres, frente a un incremento del consumo de proteínas, como carnes y embutidos', comenta Vanessa Dolz, tecnóloga de los alimentos. 'Se patrocinan los productos enriquecidos pero ¿quién patrocina que comer naranjas o comer lentejas es bueno?', se pregunta Clotilde Vázquez, jefa del servicio de Nutrición del hospital Ramón y Cajal de Madrid.

'Vitaminomanía'

Vivimos un boom de productos enriquecidos vitaminados. Se lanzan al mercado como churros recomendados 'para estados carenciales', pero ¿debemos tomar aportes vitamínicos para palear esas carencias generadas por un cierto estilo de vida?.

El autodiagnóstico y la automedicación están a la orden del día. Ante esta vitaminomanía, que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los estadounidenses como recogía la portada de la revista Time en uno de sus últimos números, la respuesta de los especialistas es clara: si se está sano no son necesarios, basta con hacer un esfuerzo por tener una dieta equilibrada (ver gráfico) y, en caso de que se tomen, debe hacerse bajo prescripción médi

ca. 'La lectura cómoda que hace una parte de la población es la contraria: como tomo alimentos enriquecidos no me tengo que preocupar de la dieta', señala Pilar Cervera, directora del Centro de Estudios de Nutrición de Barcelona. 'Las casas comerciales se han dado cuenta de que vender salud es rentable, pero muchas veces esos suplementos no guardan relación con los problemas nutricionales de la población', apunta José Mataix, director del Institituto de Nutrición de Granada. Además 'no está claro que la toma aislada de vitaminas, separadas de los alimentos y en forma de medicamento, sea preventivo de enfermedades', explica el doctor Franco Sánchez, jefe del servicio de Endocrinología del hospital Carlos III de Madrid.

La medicina moderna va cada vez más hacia la prevención y no tanto hacia la curación. En este sentido, la nutrición desempeña un importante papel en el que la educación nutricional a edades tempranas es fundamental, junto con la actividad física.

Mitos y leyendas de la alimentación

En temas de alimentación todo el mundo opina. No faltan las recetas del vecino ni las recomendaciones de amigos que lo han probado todo. Aquí desmentimos algunos de los mitos y leyendas de la 'rumorología alimentaria'. - Hay alimentos prohibidos: No los hay, todo depende del uso que hagamos de ellos. - La carne roja es mejor para la salud: Independientemente del animal que provenga (ave, cerdo o vaca), las carnes tienen un valor nutritivo similar. - Lo fresco y natural es mejor que lo congelado y más sano: Si se conserva la cadena del frío, los congelados mantienen los nutrientes intactos, mientras que los productos naturales sufren la agresión ambiental (calor, el aire y la luz). - Las vitaminas engordan y estimulan el apetito: Las vitaminas no engordan puesto que sus nutrientes no aportan calorías. Tampoco tienen efectos sobre el apetito ya que sólo corrigen los efectos que provoca su carencia. - Las partes más pálidas de las verduras son las mejores: Es justamente al contrario. Porque son las partes más coloreadas de estos alimentos las que tienen un contenido vitamínico mayor. - La piel de la fruta aporta más fibra: Las vitaminas no están en la piel, sino más bien justo debajo. Además, cuando se consume la fruta sin pelar, se pueden ingerir sustancias químicas de los pesticidas. - El microondas daña los alimentos: hacer la comida en el microondas favorece la conservación de los nutrientes en los alimentos, gracias a la rápida preparación. - Trocear mucho los alimentos es bueno: al revés, cuanto más se cortan, mayor pérdida de sustancias alimenticias. Lo ideal es intentar cocinarlos enteros. - Los frutos secos son malos para el colesterol: Falso. Reducen el colesterol malo y favorecen el bueno, pero se deben consumir en pequeñas cantidades porque son muy calóricos (unos 30 grs/día). - El aceite de oliva es bueno en general: El aceite de oliva más saludable es el virgen extra, ya que el resto están muy refinados y pierden gran parte de sus propiedades. Además, aún siendo un alimento demostradamente saludable, es fuertemente calórico (90 cal/10 gramos). - Los yogures enteros son mejores que los desnatados : Al contrario, los desnatados aportan más calcio y favorecen su absorción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de marzo de 2002.

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