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Berlín indemnizará a sus socios si no compra los 73 Airbus militares

Solana y Robertson piden a los Quince mayor gasto en Defensa

Los ministros de Defensa de los países europeos que participan en el programa del futuro avión de transporte A-400M o Airbus militar, reunidos ayer en Zaragoza (Francia, Reino Unido, España, Bélgica, Portugal y Luxemburgo) en un consejo informal de los Quince, aceptaron la fórmula propuesta por su homólogo alemán, Rudolf Sharping, para continuar este proyecto vital para la industria y la política europea de seguridad y defensa. Tampoco tenían otra alternativa.

El Gobierno alemán, de acuerdo con la decisión adoptada por la Comisión de Defensa del Bundestag, sólo compromete el pago de 5.100 millones de euros, que alcanzan para la compra de los primeros 40 aviones, mientras que reitera su propósito de incluir en futuros presupuestos los 4.400 millones necesarios para los 33 aparatos restantes. 'Me es grato anunciar que el A-400M sigue adelante', afirmó el ministro español de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, en la conferencia de prensa celebrada en la Academia General Militar.

Según Trillo-Figueroa, Alemania tiene el compromiso de adquirir 73 aviones, 'salvo circunstancias imponderables que darían entrada a otros mecanismos del contrato'. Según fuentes españolas, si Berlín recortase finalmente su pedido, tendría que indemnizar a los demás socios en una cantidad equivalente al sobrecoste que ello supondría para el precio de cada avión. Este dinero tendría que salir de los 5.100 millones aprobados por el Bundestag, por lo que Alemania ni siquiera recibiría los 40 aviones ya financiados. El resultado sería tan desastroso, agregan las mismas fuentes, que el próximo Gobierno alemán, cualquiera que sea su color, tendrá que asumir los 73 aparatos.

La 'azarosa' gestación del A-400M, en palabras de Trillo-Figueroa, es un botón de muestra de los problemas con que tropieza la construcción de la defensa europea. Los ministros han pasado revista durante dos días en Zaragoza al plan de acción con el que se pretenden suplir las múltiples carencias de que adolece la futura fuerza europea de reacción, que con 60.000 soldados debería estar plenamente operativa el próximo 1 de enero. Una de sus principales incapacidades es precisamente la falta de aviones de transporte estratégico, como se ha puesto de manifiesto en Afganistán, donde los países europeos han tenido que alquilar aviones Antonov 124 a Rusia y Ucrania para transportar sus tropas y dependen de EE UU para una evacuación de emergencia.

Modificar el tratado

El ministro de Defensa intentó ayer aguar la propuesta española de modificar el tratado de la Unión para incluir la lucha contra el terrorismo exterior entre las misiones de la fuerza de reacción. Trillo-Figueroa dijo que lo fundamental es la declaración contra el terrorismo que se aprobará en la cumbre de Sevilla en junio -y que prevé incrementar la cooperación en el campo de los servicios de espionaje, equipos de protección NBQ (nuclear, biólogico, químico), defensa aérea y de las tropas desplazadas en misión humanitaria-; mientras que la reforma del tratado, prevista para 2004, se debate en el seno de la Convención, donde 'cada país es muy libre de dar a sus representantes las instrucciones oportunas'.

Aunque diplomáticamente, el alto representante de la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, no ocultó que este debate le parecía inoportuno. 'Lo importante es concentrarnos en tener lo antes posible, de manera seria y rigurosa, las capacidades' necesarias para realizar las misiones Petersberg, humanitarias y de pacificación, las únicas previstas hasta ahora. 'La Unión Europea como tal no va a hacer la guerra, sino que va a hacer la paz', enfatizó.

Tanto Solana como el secretario general de la OTAN, George Robertson, recriminaron a los ministros europeos su escaso gasto en defensa, que ha bajado del 2% del PIB en los últimos años. Trillo-Figueroa recordó que la misión de los ministros no es quejarse de los escasos fondos que les dan sus Parlamentos, sino buscar fórmulas para emplearlos mejor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de marzo de 2002