Alemania se ve incapaz de garantizar la compra del avión militar europeo
Berlín da marcha atrás en su intención de asegurar la adquisición de 73 unidades
El más importante proyecto europeo de defensa -la construcción de un avión de transporte militar, el airbus A-400M, que se deberá ensamblar en Sevilla- volvió a quedar en entredicho ayer después de que el Gobierno alemán diera marcha atrás en su intención de asegurar la adquisición de un total de 73 aviones a través de un compromiso parlamentario sobre los Presupuestos de 2003.
Ello significa que Berlín sigue sin saber de dónde sacar los 3.500 millones de euros que aún le hacen falta (5.100 millones de euros ya han sido asegurados en los Presupuestos del actual ejercicio). En diciembre, cuando se firmó el proyecto para construir un total de 196 de estos aviones, los demás países, siete en total, habían dado a Alemania de plazo hasta mañana para resolver sus problemas de financiación. La solución escogida en un inicio por el canciller, Gerhard Schröder, fue la de pretender que el Parlamento garantizara desde ya que esta partida fuese incluida en las cuentas de 2003, una decisión que se tomó con las mayorías socialdemócratas y verdes.
En vista del extraño método de dejar aprobar a este Parlamento un presupuesto que ya no le corresponderá (el 22 de septiembre se celebrarán elecciones federales), la oposición conservadora y liberal - partidaria de la construcción del A-400M y muy interesada en dejar mal parado al Gobier-no- decidió protestar ante el Constitucional.
Antes de que se pudiese producir un fallo, el ministro de Defensa, Rudolf Scharping, proclamó ayer en la vista oral un giro de 180 grados: el Gobierno ha decidido dejar de calificar como 'jurídicamente vinculante' la decisión del Parlamento sobre las cuentas de 2003. Casi orgullosa de que la financiación del A-400M siga tan incierta como antes, la oposición decidió retirar su moción ante el Constitucional.
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