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Los arquitectos revisan el proyecto del Born para preservar los restos

Mascarell afirma que el yacimiento es el más importante excavado desde la década de 1930

El concejal de Cultura de Barcelona, Ferran Mascarell, anunció ayer lo que parecía obvio para mucha gente pero que las administraciones están tardando en reconocer públicamente: que los restos arqueológicos excavados en el antiguo Mercat del Born son excepcionales y han de ser preservados en donde han aparecido. Aunque ello suponga alterar los planes de instalación de la Biblioteca Provincial en el edificio. Mascarell dijo que los arquitectos ya han comenzado a hacer una primera revisión de su proyecto para ver si puede compaginarse con el yacimiento.

Mascarell fue claro y contundente: 'Es evidente, desde hace días pero ahora del todo, sin ninguna duda, que la singularidad, monumentalidad y valor simbólico de los restos hacen de éste el yacimiento arqueológico más importante de los hallados en Barcelona, sólo comparable a lo descubierto en la plaza del Rei en los años treinta' [los restos de la ciudad romana, visitables actualmente en el Museo de Historia de la Ciudad]. El concejal recalcó que lo hallado en el Born, restos de los siglos XV al XVIII incluidos emotivos testimonios del asedio y conquista de Barcelona por las tropas de Felipe V en 1714, son 'de notable importancia para la memoria simbólica de la ciudad'.

Mascarell destacó 'el importante trabajo que han realizado y realizan, pues no acabarán hasta finales de abril o inicios de mayo, los 52 arqueólogos que excavan en el Born desde el 16 de noviembre', y agradeció la buena predisposición del Ministerio de Cultura, que es quien financia -con 34,19 millones de euros (más de 5.500 millones de pesetas)- la construcción de la Biblioteca Provincial.

Preguntado sobre qué pasará con los restos, el concejal avanzó que 'ya se ha pedido a los arquitectos, de acuerdo con el ministerio, que hagan una primera revisión de proyecto de la biblioteca' . Y añadió: 'Vamos a estudiar todas las hipótesis para tratar de mantenerla en el lugar, para ver si es factible que conviva con el yacimiento arqueológico; a ver si los arquitectos nos dan una solución. No consideramos aún otras opciones; cuando toque, lo haremos. Para decirlo sintéticamente, queremos la arqueología y la biblioteca'. Mascarell, no obstante, agregó: 'Tenemos la obligación de mantener viva la biblioteca, si puede ser en el Born, extraordinario, si no trabajaremos para buscar otra solución, pero insisto en que no hay que agotar la solución del Born'. Preguntado acerca de la posibilidad de ubicar los depósitos de la biblioteca en otro lugar cercano, Mascarell admitió que 'pueden ir a otro lado, pero no voy a decirlo, eso corresponde a la imaginación de los arquitectos'.

Acerca de la reacción del ministerio ante el cariz que han tomado las cosas, Mascarell dijo que ha sido 'positiva y consecuente con un hallazgo como éste'.

Sobre si la respuesta de las administraciones a los hallazgos no ha sido lenta, Mascarell respondió: '¿Lenta? No creo. La respuesta de quienes llevan un proceso así no puede ser frívola o influenciada. Creo que lo que se ha hecho en el Born es modélico, hemos dejado hablar a la piedra y a los científicos. Yo soy historiador y desde el principio he sabido muy bien la importancia de lo que encontramos en el Born, pero no he querido condicionar la labor de nadie'.

Cuando se le señala que parte del miedo expresado por arqueólogos, historiadores y vecinos por la suerte que afrontaban los restos del Born se debe al recuerdo de otras actuaciones que condujeron a la destrucción de lo hallado -como el tramo de la muralla de la Ciutadella descubierta y eliminada en 1989 o el sector de ruinas de la misma ciudad de 1714 arrasado para el aparcamiento vecino del Born en 1991-, el concejal titubea: 'No sé, lo he oído decir, es posible; en todo caso aquellos restos estaban peor. Algunos infinitamente peor. Lo de 2002 es de una claridad extraordinaria. En referencia a la muralla, el fragmento más claro está por descubrir aún, detrás del Parlament'. ¿Es que había otra sensibilidad en 1992, por la urgencia olímpica? 'Supongo. En todo caso esta ciudad tiene una notable consideración por la arqueología'.

El 'aura' de 1714

'La presencia de los barceloneses de 1714 está allá, yo la sé percibir, noto el aura de 1714 entre aquellos adoquines'. Mascarell reveló ayer su entusiasmo por los restos del Born. 'La atmósfera tan especial que emana del lugar, la sensación de que la vida se detuvo ayer, yo creo, y es una intuición muy personal, que se debe a que los habitantes de esos edificios los desmontaron con pulcritud, los dejaron pensando que volverían, y ahora, 300 años después, es cierto, estamos volviendo'. Cuando se le dice que ese entusiasmo que manifiesta ahora contrasta con la frialdad con que el Ayuntamiento y en general todas las administracionbes implicadas han saludado los hallazgos, Mascarell dice: 'Es una cuestión de modulación. La cautela es obligada para los responsables políticos y es compaginable con el entusiasmo personal; puede producir sensación de frialdad, pero no es sino gestión correcta, al menos en nuestro caso'. ¿Contuvo el entusiasmo una cierta prevención ante la posibilidad de provocar una reacción nacionalista -por los hechos de 1714 implicados- que pudiera poner en peligro la biblioteca? 'El 1714 es una realidad histórica con el natural valor simbólico, pero ése no es el argumento para conservar lo hallado en el Born, sino el científico'. Pero CiU ya agita banderas. 'Sí, ahora. En fin, lo que no se ha de hacer con la memoria histórica es instrumentalizarla de manera partidista. Hay que respetarla porque es de todos, tratarla con mucha voluntad colectiva, no apropiársela. Lo de 1714 pertenece a todos. Esa gente vivió algo inenarrable: tuvieron que destruir sus propias casas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de marzo de 2002

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