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Reportaje:LA RUTA DEL VINO

El vino en casa del pacharán

Marco Real, propiedad de Destilerías La Navarra, apuesta por convertirse en la primera bodega de su denominación

Marco Real es una de las bodegas imprescindibles en el recorrido por los últimos años de la denominación de origen Navarra. Con poco más de dos lustros de vida, esta firma que nació en 1989 como un capricho del empresario de hostelería Antonio Catalán (dueño entonces de la cadena de hoteles NH) ha pasado a ser el principal referente en vinos del poderoso grupo de bebidas La Navarra. Todo ello, a partir de su marca principal, Homenaje, que hace referencia a una de las torres del castillo de Olite, localidad monumental en cuyo término se encuentra la bodega. El edificio original lleva la firma de Patxi Mangado, uno de los mejores arquitectos españoles del momento. Pero la velocidad con la que transcurren las operaciones mercantiles en las bodegas ha tenido fiel reflejo en el paso a un segundo lugar de la construcción del arquitecto navarro.

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Mangado atendió las sugerencias del fundador de Marco Real, con un proyecto rompedor en todo lo que era la concepción tradicional de las bodegas, tanto en Navarra como en La Rioja. El resultado: una estructura de hormigón estilizada, que surge de un desmonte en el perfil de Olite, como una respuesta contemporánea y discreta al castillo que marca el horizonte de la localidad navarra. Este diálogo respetuoso llevaba en su interior una disposición de estancias más vinculadas al disfrute del mundo del vino que a su producción, objetivo primero de toda bodega. Así lo entendieron los actuales propietarios. El resultado ha sido una transformación radical y un tanto ordinaria del paisaje que establecía la bodega original.

Esto ocurrió un par de años después de su fundación, cuando Antonio Catalán entendió que Marco Real le venía grande a sus primeras pretensiones de disfrute privado. Eligió como socios a dos buenos conocedores de los pilares de una bodega contemporánea, Faustino Martínez, como reconocido elaborador de Rioja, y Juan Ignacio Velasco, propietario de destilerías La Navarra, conocido sobre todo por el pacharán de esa marca. En la actualidad, Velasco es el único propietario de una firma que ha marcado su presencia con la botella estilizada que utiliza para los vinos de año, blanco, tinto y rosado. Este último es la gran apuesta de la casa, siguiendo la tradición de su tierra. A partir de uvas garnacha de cepas con una media de 40 años de edad, se elaboran un millón de litros de este vino realizado mediante el método de sangrado, un proceso delicado a temperatura ambiente que dura entre 7 y 14 horas.

Pero también se trabaja con tintos poderosos, en los que intervienen la citada garnacha, además de tempranillo, merlot y cabernet sauvignon. La ambición de Marco Real es conseguir el mejor vino de Navarra, que se llamará Señorío de Andión. El edificio que albergará la marca todavía está en construcción, pero los caldos ya se encuentran en barricas de roble francés, en plena fermentación maloláctica. Será una producción reducida a partir de los viñedos propios, contrapunto para paladares exquisitos del popular Homenaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de marzo de 2002