Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

Miles de ciudadanos toman de nuevo la calle para rechazar el terrorismo de ETA

El alcalde de Portugalete pide a Ibarretxe que encabece una 'revolución por la libertad'

Por segundo sábado consecutivo miles de personas -50.000, según los cálculos de la Policía Municipal- salieron ayer a la calle en el País Vasco para pedir la paz. La respuesta ciudadana al atentado contra la concejal socialista Esther Cabezudo y su escolta, Iñaki Torres, llevó a ciudadanos y dirigentes políticos a secundar la manifestación contra ETA convocada por el Ayuntamiento de Portugalete. El alcalde, Mikel Cabieces, del PSE-PSOE, pidió al lehendakari, Juan José Ibarretxe, que lidere a la sociedad vasca en una revolución para 'lograr la libertad de todos' y evitar la fractura social.

La manifestación silenciosa recorrió las calles de la localidad vízcaína durante más de media hora tras una pancarta con la leyenda 'ETA no. Paz y libertad' que sostenían 21 concejales del Ayuntamiento de Portugalete y familiares de Esther Cabezudo y Daniel Torres, el padre de Iñaki. Faltaban los tres ediles de Batasuna y Cabezudo, todavía convaleciente de sus heridas.

El silencio sólo se rompió en dos ocasiones. Los manifestantes rompieron en aplausos al pasar por el número 11 de la calle de Casilda Iturriza, justo donde ETA colocó el carrito con explosivos el jueves para atentar contra la edil socialista y donde todavía son evidentes los destrozos causados en viviendas y comercios. Poco más tarde, en las próximidades de una sede de Batasuna, se escucharon gritos de 'asesinos, asesinos'. La pasada semana otra manifestación, convocada tras el atentado contra el socialista Eduardo Madina, reunió a decenas de miles de personas en Bilbao.

En segunda línea de la manifestación se concentraron los políticos. Junto a Ibarretxe se situaron el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero; el del PP, Javier Arenas; el ministro de Administraciones Públicas, Jesús Posada, y el presidente de la gestora del PSE, Ramón Jáuregui. También participaron los consejeros del Gobierno vasco Josu Jon Imaz, Gabriel Inclán y Sabin Intxaurraga; los populares Jaime Major Oreja y Carlos Iturgaiz; el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, y representantes de los partidos parlamentarios, excepto Batasuna.

La marcha concluyó en el consistorio, donde el alcalde, Mikel Cabieces, pidió a los partidos políticos nacionalistas que su proyecto político tenga como primer objetivo 'lograr la libertad de todos, especialmente la de los no nacionalistas'. Cabieces se dirigió directamente a Ibarretxe, que bajo la lluvia escuchaba a poca distancia. 'Lehendakari, con todo respeto pero con toda firmeza, te pido y te exijo que lideres esta revolución en la confianza que la sociedad la está reclamando y decidida a hacerla. En caso contrario', añadió, 'la fractura social, de convivencia, de exilio y de dictadura serán realidad plenamente'.

Rodríguez Zapatero conversó unos minutos con Ibarretxe, que quiso transmitirle su solidaridad. Arenas abogó por conseguir que los concejales amenazados se sientan arropados y por 'aislar políticamente a ETA', aunque dijo que no es momento de analizar la propuesta socialista de presentar listas conjuntas en las elecciones municipales.

El padre del escolta herido contó apesadumbrado que su hijo se encuentra mal 'física y psicológicamente'. Daniel Torres rehusó dar detalles sobre sus sentimientos. 'Mañana me metían dos tiros si yo se los confesara. No hay democracia, no hay libertad aquí. No se puede hablar', dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002