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El Gobierno anuncia una pronta reconciliación con Marruecos para tapar el escándalo del bulo

El ministro portavoz evita contestar si fue él quien filtró la falsa noticia sobre Felipe González

El Gobierno dio ayer la impresión de tener prisa en normalizar, tras cuatro meses de crisis, las relaciones con Marruecos para hacer olvidar cuanto antes la filtración del bulo sobre las inexistentes entrevistas del pasado fin de semana entre el ex presidente del Gobierno Felipe González y el rey Mohamed VI y el primer ministro marroquí, Abderramán Yussufi. 'Lo importante son las relaciones entre España y Marruecos', subrayó el ministro portavoz, Pío Cabanillas. 'Estamos trabajando muy activamente para la pronta normalización de las mismas y tenemos muy buenas perspectivas'.

Pío Cabanillas, del que se sospecha que filtró la falsa noticia publicada el lunes por el diario El Mundo, ofreció ayer su primera rueda de prensa en una semana flanqueado por los dos vicepresidentes, Mariano Rajoy y Rodrigo Rato. Una y otra vez Cabanillas rehusó contestar a las preguntas sobre su participación en el falso soplo dado a El Mundo y acababa sus respuestas alusivas recalcando que 'lo importante son las relaciones entre España y Marruecos'.

Estas últimas semanas, Rabat ha hecho llegar al Gobierno español mensajes en los que sugiere que haga un gesto que le permita reenviar a su embajador, ausente de Madrid desde hace cuatro meses. El embajador, se contestó desde Moncloa, será bienvenido, pero es Marruecos el que provocó la crisis al llamarle a consultas y le corresponde a este país resolverla ordenando su vuelta.

El ministro portavoz no debe, en todo caso, considerarse responsable del desaguisado informativo: 'Yo asumo todas las responsabilidades que sean mías y no, no he presentado mi dimisión al presidente del Gobierno'.

Todo lo sucedido es, según el portavoz del Gobierno, 'una mala información procesada por los servicios de representación diplomática y consular en Marruecos, por lo que el ministro de Asuntos Exteriores ha presentado excusas, por lo que el embajador ha presentado excusas ante las autoridades marroquíes, que han sido aceptadas, que han sido entendidas y apreciadas'.

El embajador en Marruecos, Fernando Arias-Salgado, que incurrió en un error al comunicar a sus superiores jerárquicos que González se había reunido con Yussufi, se entrevistó el jueves con Bubker Cherkaui, consejero diplomático de Yussufi, al que presentó disculpas en nombre del Gobierno español.

La agencia oficial de prensa marroquí (MAP) ha recogido, sin embargo, la noticia de esta entrevista y ni mucho menos señaló que el interlocutor de Arias-Salgado aceptase las disculpas como aseguraba Cabanillas.

A diferencia de Yussufi, al que se trasladaron las disculpas a través del embajador, nadie se ha excusado ante González en nombre del Gobierno español. Pío Cabanillas opinó que en el caso del ex presidente bastaba con una disculpa pública.

'No sé el grado de sensibilidad, ante la recepción de las disculpas, que tienen cada uno', comentó el ministro portavoz. 'Creo que una manifestación pública, por parte del ministro de Asuntos Exteriores, es algo razonable y me extrañaría que [González] no lo pensara así'.

Confianza en el embajador

Pese al resbalón diplomático, Cabanillas considera que Arias-Salgado puede seguir representando a España porque sigue gozando de la confianza de sus interlocutores: 'No hay ningún motivo que haga pensar en un cambio de actitud del Gobierno de Marruecos respecto al embajador'.

Por tercer día consecutivo, la prensa marroquí continuó arremetiendo ayer contra el embajador español. El bulo fue 'fabricado por un mal informante', escribía, por ejemplo, el semanario Maroc-Hebdo. Arias-Salagado 'ha puesto en riesgo su puesto'. 'La lección que se puede sacar es que la red de informantes que emplea España en Marruecos tiene una mentalidad enferma'.

Arias-Salgado no actuó, en ningún caso, movido por un deseo enfermizo de venganza, aseguran fuentes de su entorno. La querella criminal que, en 1980, cuando era director general de RTVE, le puso Felipe González por apropriación indebida, fue sobreseida. Los Gobiernos socialistas le nombraron más tarde embajador en Túnez y Suiza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de marzo de 2002