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Detenida la madre de los dos niños estrangulados en su casa en Murcia

El informe forense sitúa las muertes cinco horas antes de que Francisca González las denunciase

Francisca González, la madre de Adrián y Francisco, los hermanos de cuatro y seis años que el sábado fueron hallados estrangulados sobre la cama del matrimonio Ruiz González, en Santomera (Murcia), fue arrestada ayer, pocos minutos después de enterrar a sus hijos en el cementerio de la localidad. La detenida, a quien todos llaman Paquita, fue trasladada a la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia, donde a última hora de ayer declaraba en presencia de su abogado. La sorpresa fue mayúscula. El móvil del doble y terrible asesinato de los menores continúa siendo un enigma.

Hasta los momentos inmediatos previos a su arresto, Paquita González, de 35 años, mantuvo un gran aplomo: durante la madrugada del sábado y la mañana del domingo permaneció frente a la capilla ardiente de sus dos hijos, recibiendo las condolencias de amigos y vecinos. Después, y apoyada en su esposo y otros familiares directos, acompañó a la comitiva fúnebre hasta el cementerio. Mientras daban sepultura a sus dos hijos menores, se lamentaba y pronunciaba entre gemidos los nombres de los dos pequeños.

Pese a que los móviles del crimen se desconocen, han trascendido algunos indicios que han llevado a los investigadores a pensar en la implicación de la madre en el doble crimen. Por ejemplo, el hecho de que la autopsia haya revelado que la muerte de los dos hijos se produjera sobre las 2.30 horas.

Este dato implica que durante cinco horas los cadáveres de los pequeños permanecieron en el domicilio familiar hasta que Francisca González se decidió a avisar a la Guardia Civil.

La hora de la muerte fijada por el forense coincide con las declaraciones de un vecino, que aseguró haber escuchado entonces una serie de gritos y golpes tan fuertes como para asomarse a su ventana creyendo que le estaban robando su coche. Otro dato importante revelado en el informe del forense es que los cuerpos de los hijos, especialmente el del pequeño Adrián Leroy, presentaban fuertes hematomas en la cara, síntoma de que había recibido fuertes golpes. "Los niños se encontraban además semidesnudos, con una camisetilla uno y unos calzoncillos otro. No parece muy normal tampoco, estando en invierno", añadieron fuentes de la investigación.

Vestida y con abrigo

Estos mismos informadores mantienen que, cuando llegaron los efectivos policiales y sanitarios, Paquita no estaba en el dormitorio en el que yacían sus hijos asesinados, sino en la puerta de la casa, vestida y con el abrigo puesto. "No llevaba pijama, ni bata, lo normal a esas horas".

Inicialmente, agentes de la Guardia Civil trasladaron a la mujer al Instituto Anatómico Forense de Santomera con el fin de comprobar si había sido rociada con un arerosol paralizante, tal y como ella aseguró en sus primeras declaraciones. También trataban de averiguar si las heridas de sus muñecas eran consecuencia de haber estado maniatada, como ella mantenía y, por último, descubrir el origen de los rasguños que presentaba en su mejilla izquierda.

Los resultados de este estudio médico, del que aún se desconocen los detalles, parecen claves para la incriminación de Paquita González en el doble crimen de los menores.

Por otra parte, un comentario realizado por fuentes cercanas a la investigación ponía en duda la presencia del hijo mayor, J. C., de 13 años, en el domicilio familiar en la noche del suceso. "Parece que se quedó a dormir en casa de un pariente", dijeron. De hecho, un agente de la Policía Local que acudió a la llamada de la madre dijo que no había visto al chico en la vivienda.

A última hora de ayer las declaraciones realizadas por Paquita González ya en calidad de detenida seguían siendo un incógnita. En la comandancia de la Guardia Civil de Murcia, donde se encontraba la mujer, el silencio era total. El alcalde de Santomera, José Antonio Gil, manifestaba anoche que la detención de la madre de los pequeños ha causado "consternación y estupor" en la población y que "no hará ningún juicio de valor y defenderá la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario".

El matrimonio formado por José Ruiz, camionero de 38 años, y Paquita González, se formalizó hace siete años, tras un periodo de convivencia. Mientras algunos vecinos hablan de episodios de enfrentamiento entre la pareja, otros, en cambio, hablan de una relación normal. Fuentes de la policía municipal relatan en todo caso que la mujer presentó quejas y denuncias por presuntos malos tratos en la comisaría que, sin embargo, nunca llegó a ratificar ante un juez.

Notables ausencias

El funeral estuvo marcado por dos importantes ausencias, una sentimental y otra oficial. La abuela materna, Francisca González, veló a los niños muertos la noche del sábado pero ayer no asistió a la capilla ardiente ni al cementerio.

Francisca observó el paso de la comitiva fúnebre desde el balcón de su casa, en la calle principal del pueblo, y desde allí envió besos a sus nietos, Adrián Leroy y Francisco Miguel con la mano y rompió a llorar ante la llamada de la madre de estos cuando pasaba bajo su balcón.

El alcalde del municipio, el socialista José Antonio Gil, se lamentó de no haber recibido información relativa al caso desde la Delegación de Gobierno de Murcia. "Se han limitado a decirme que todo está bajo control", se quejaba.

Tampoco acudió al pueblo ningún cargo público del Gobierno de la Región de Murcia, presidido por el popular Ramón Luis Valcárcel. "Aquí no ha venido nadie, más que algunos concejales del municipio. No puedo entenderlo, porque no creo que haya habido ningún otro acontecimiento más importante en toda la región murciana durante este fin de semana", comentaba el primer edil de Santomera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de enero de 2002

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