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COYUNTURA INTERNACIONAL

Crédito extranjero en Latinoamérica

El premio Nobel J. Stiglitz señala que una de las causas del bajo crecimiento de Argentina es la presencia de una banca extranjera que no había concedido financiación suficiente a las pequeñas y medianas empresas. Por tanto, según el autor, no parece conveniente que un sistema financiero nacional esté controlado por bancos extranjeros y, en caso de que lo sea, es necesario que los Gobiernos creen salvaguardias que fomenten que la banca extranjera brinde crédito a las empresas nacionales. A este respecto pueden hacerse varias matizaciones.

En primer lugar, una gestión bancaria rigurosa exige que la política de concesión de créditos siga unos criterios adecuados de valoración de riesgos. Estos criterios han de ser aplicables siempre con independencia de la nacionalidad del capital del banco y del país en el que opere. Cuando una delicada situación macroeconómica conlleva un deterioro de la solvencia de las familias y de las empresas, la tarea de un buen gestor es restringir la oferta de crédito, exigiendo garantías adecuadas. De hecho, un elevado número de experiencias, acaecidas tanto en economías desarrolladas como en emergentes, han servido para documentar que las fuertes expansiones del crédito en presencia de desequilibrios macroeconómicos causan severas crisis bancarias que elevan de manera significativa el coste de las crisis económicas.

La presencia de entidades financieras extranjeras no ha restringido la oferta de crédito en Latinoamérica

En segundo lugar, existe evidencia que cuestiona que la presencia de las entidades extranjeras en América Latina haya tenido un impacto negativo sobre la disponibilidad del crédito. Según un estudio de la Reserva Federal de Nueva York, durante el periodo 1997-2000 el crecimiento del crédito concedido por bancos extranjeros superó al de los bancos privados nacionales en los casos de Chile, Colombia y también Argentina. En este último país, los datos del banco central argentino señalan que entre junio de 1998 y junio de 2000 el crédito a pymes del conjunto del sistema financiero argentino cayó un 4%, frente a un incremento del 1,2% en los bancos minoristas extranjeros locales y un 40% en las sucursales de bancos extranjeros.

Por último, es cierto que en los sistemas bancarios latinoamericanos existen deficiencias que dificultan el desarrollo de los procesos de bancarización necesarios para fomentar el crecimiento económico sostenido. Avanzar en la consecución de un marco estable y de mecanismos para asegurar su cumplimiento es fundamental para que el sistema financiero funcione. Pero este tipo de decisiones no deben estar condicionadas por la nacionalidad de las entidades que operan en el mercado.

Carmen Hernansanz es economista-jefe de Banca, Sistema Financiero y Nueva Economía del Servicio de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de enero de 2002