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Aznar afirma que el europeísmo de Berlusconi está fuera de toda duda

El presidente reitera su confianza en el líder italiano y se niega a pedirle más aclaraciones

José María Aznar no comparte las inquietudes que el Gobierno italiano de Silvio Berlusconi suscita entre personalidades europeas por sus actitudes poco acordes con la filosofía integracionista que impulsa la UE. Al menos, eso intentó dejar ayer claro durante su primera intervención ante los medios de comunicación como presidente de turno de la Unión. El presidente del Gobierno español se mostró absolutamente convencido de que Berlusconi mantendrá la línea europeísta que ha caracterizado a su país desde la fundación del Mercado Común y estimó inútil pedirle aclaraciones.

Aznar hubo de capear un auténtico temporal de preguntas sobre la implicaciones europeas de la crisis de Gobierno en Italia, un asunto que, junto a la quiebra argentina, perturba las aguas de estos primeros días de la presidencia española de la UE. Y lo hizo como pudo, con la discreta ayuda del presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi. Éste ya había demostrado en ocasiones anteriores escasa voluntad de entrar en conflicto con su actual sucesor al frente del Gobierno italiano. A pesar de las diferencias políticas que les separan, Berlusconi ha intervenido, a su vez, en apoyo de Prodi cuando han arreciado sobre éste las críticas de la prensa británica.

En principio, Aznar eligió la callada por respuesta: 'Los cambios de Gobierno los hace cada jefe de Gobierno como le parece oportuno, y no voy a hacer ningún otro comentario sobre lo que haga el jefe del Gobierno italiano, porque no es de mi competencia', reiteró a lo largo de la rueda de prensa que celebró ayer junto a Prodi.

Pero enseguida amagó un ataque: 'A veces escucho comentarios sobre la situación de la política italiana hechos con demasiada alegría que no comparto', señaló.

Y a partir de ahí recuperó el tono de la última cumbre hispano-italiana celebrada hace pocas semanas en Granada, cuando afirmó que Silvio Berlusconi, el único otro gobernante de un gran país europeo encuadrado en la Internacional de los Demócratas de Centro, que Aznar preside desde junio, es su más firme aliado en Europa.

Ni las dificultades que el dirigente italiano planteó el mes pasado a la aprobación de la orden europea de búsqueda y captura ni su decisión actual de cesar al ministro más europeísta de su Gabinete, Renato Ruggiero, y de asumir él mismo la cartera de Exteriores han mofidicado ese juicio, ya que Aznar dijo ayer: 'Italia es un gran país europeo, por su historia absolutamente favorable a los procesos de intergación europea, y yo estoy totalmente convencido de que el primer ministro italiano y su Gobierno seguirán esa línea'.

¿No le preocupan a Aznar los comentarios críticos de algunos ministros italianos sobre la introducción del euro? 'La introducción del euro es un gran éxito, y eso es lo que cuenta', respondió.

Pero algunos dirigentes, como el ministro francés de Economía, Laurente Fabius, han pedido un debate de los Quince sobre el caso de Italia. ¿Usted lo rechaza? 'Yo ya he dicho lo que tenía que decir sobre ese tema. Que no se pongan en mi boca otras palabras'.

Su propio ministro de Exteriores, Josep Piqué, ha estimado conveniente que Berlusconi aclare su vocación europeísta. 'El espíritu y el contenido de lo dicho por Piqué es el mismo que yo he expresado'.

Prodi, por su parte, se limitó a apoyar lo dicho por Aznar sobre la autonomía de cada Gobierno y expresó que confía en tener tan buenas relaciones con Berlusconi como ministro de Exteriores como las ha tenido con Ruggiero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de enero de 2002