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'Il Cavaliere' estará seis meses al frente de Exteriores

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ocupará al menos durante seis meses el Ministerio de Exteriores, en tanto decide quién cubrirá el puesto dejado vacante por Renato Ruggiero, según declaraba ayer el propio Berlusconi a un diario nacional. La dimisión del responsable de la diplomacia italiana, ocurrida el sábado tras una serie de comentarios críticos sobre la reacción hostil al euro de algunos de sus colegas de Gobierno, pasó a convertirse ayer en un problema de ámbito europeo. En la capital italiana, los líderes de la oposición se manifestaron en la plaza del Campidoglio en defensa de los valores europeos sellados en la Ciudad Eterna por el Tratado de Roma de marzo de 1957.

En una entrevista al Corriere della Sera, Il Cavaliere advertía de que se tomará el tiempo necesario en La Farnesina (sede del ministerio italiano de Exteriores) para reformar completamente la diplomacia del país, y controlar de cerca la productividad de sus embajadores. Berlusconi se da un plazo de seis meses para poner en práctica su plan de ataque diplomático. Varios de sus más directos colaboradores, como su portavoz, Paolo Buonaiuti, y el ministro para las Relaciones Regionales, Enrico La Loggia, han explicado que el primer ministro desea que los embajadores italianos se preocupen más por la promoción de las empresas italianas a partir de ahora, siguiendo la pauta de los diplomáticos británicos y norteamericanos.

Dentro del Ejecutivo, sólo los miembros de un pequeño partido democristiano (Centro Cristiano Demócrata) se atrevieron a aconsejar a Berlusconi que nombre cuanto antes a un nuevo titular para Exteriores. 'El primer ministro está ya bastante ocupado con gobernar Italia como para hacerse cargo de la agenda del ministro de Exteriores, que es muy apretada', declaraba Marco Follini del CCD.

La idea de asumir la cartera de Exteriores no parece haber gustado a los italianos a juzgar por el resultado de una encuesta realizada por la CNN en su página web en italiano. El 78% de los preguntados consideraba errónea la decisión. La mayor parte de los diarios europeos se hacían eco de las dudas que plantea sobre el futuro de la política europea italiana la salida de Ruggiero del Gobierno. La posición asumida por EL PAÍS disgustó a Giorgio Lainati, responsable de comunicación de Forza Italia en la Cámara de los Diputados, quien criticó a este diario, acusándolo de difamar al Gobierno italiano, por la posición asumida en el editorial del lunes, día 7.

Los principales líderes del centro izquierda, entre ellos Francesco Rutelli, máximo responsable del Olivo, Massimo D'Alema, ex primer ministro, y el alcalde de la ciudad, Walter Veltroni, organizaron una manifestación en la plaza del Campidoglio, en el centro de Roma, en la que reiteraron las críticas al Ejecutivo que, dijo Rutelli, 'pierde trozos' por momentos. La oposición considera muy grave la salida de Ruggiero, porque representa, ha dicho el líder de los Demócratas de Izquierda (ex PCI), Piero Fassino, 'el triunfo de Bossi y de Tremonti', es decir, de la línea dura, la que más desconfía de Europa en el Ejecutivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de enero de 2002