Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El ministro de Exteriores de Italia dimite tras enfrentarse con Berlusconi sobre el euro

Ruggiero desata la primera gran crisis en el equipo de Berlusconi

Renato Ruggiero, ministro de Exteriores italiano, dimitió ayer, "de común acuerdo" con el primer ministro, Silvio Berlusconi, según informó al filo de las nueve de la noche una nota oficial de la presidencia italiana. El comunicado, hecho público tras el encuentro mantenido entre Ruggiero y el jefe del Gabinete de Il Cavaliere, Gianni Letta, está redactado como una rescisión de contrato más que como una dimisión política y menciona también el problema clave de esta primera crisis en el seno del Gobierno de centro-derecha: la cuestión europea.

"El primer ministro Berlusconi y el ministro de Asuntos Exteriores", se lee en el texto, "han analizado la situación que se ha creado en los últimos días, al hilo de algunas polémicas de prensa relativas al debate sobre el futuro de Europa. De común acuerdo y en el interés del país han coincidido en la oportunidad de interrumpir la colaboración de Gobierno que ambos han juzgado importante, prolífico y, hasta aquí, positiva". En realidad, Ruggiero y Berlusconi se han hablado sólo por teléfono porque el primer ministro italiano se encontraba ayer de vacaciones en su residencia de la Costa Esmeralda (Cerdeña). Todo apunta a que será el propio Berlusconi el que asuma la cartera de Exteriores de forma provisional en tanto se designa un nuevo ministro.

La dimisión del jefe de la diplomacia no sorprendió ayer a nadie en Italia, pero mereció duros comentarios de la oposición de centro-izquierda que expresó su preocupación por el triunfo de la línea Bossi en el Ejecutivo. "Es una crisis desastrosa para el Gobierno de Berlusconi", declaró Francesco Rutelli, oponente de Il Cavaliere en las pasadas elecciones generales. "La salida de Ruggiero representa un daño gravísimo para Italia y para su prestigio internacional", añadió.

El Gobierno pareció encajar, sin embargo, la marcha del ministro de Exteriores como una liberación. "Hoy es un día estupendo", dijo Umberto Bossi, líder de la Liga Norte y ministro para las Reformas, para quien la salida de Ruggiero representa "la derrota de la operación política de la izquierda y sus amigos contra el Gobierno Berlusconi".

La dimisión de Ruggiero, napolitano de 71 años, antiguo director de la Organización Mundial del Comercio, miembro de la Trilateral, ex embajador con larga experiencia en la construcción europea y estrecho colaborador del presidente honorario de la Fiat, Gianni Agnelli, marca un importante cambio de rumbo en el Ejecutivo, hasta ahora apoyado por los poderes fácticos italianos. Ruggiero no formaba parte, inicialmente, del equipo ministerial de Il Cavaliere, pero fue acomodado, de forma un tanto forzada, ante la dificultad de encontrar en el equipo de la Casa de las Libertades una persona capaz de desempeñar dicho cargo, que pudiera ser aceptada también en las cancillerías europeas.

Diferencias políticas

Sin embargo, las profundas diferencias políticas entre Ruggiero y la mayor parte de los ministros del Ejecutivo de centro-derecha no habían hecho más que aumentar en los seis meses de trabajo conjunto. La crisis latente desde el primer momento, afloró esta semana, coincidiendo con la entrada en vigor del euro. Mientras los restantes países de la UE que se han adherido a la moneda única celebraban con entusiasmo oficial la armonización económica, en Italia, se escucharon sobre todo, voces escasamente favorables al euro. El ministro de Economía y Hacienda, Giulio Tremonti, el más importante del Gabinete Berlusconi, hizo públicas sus reservas sobre el alcance efectivo, en términos de construcción europea, de la nueva moneda, mientras el ministro para las Reformas, Umberto Bossi, declaraba su total desinterés por una iniciativa "que ha sido impuesta desde arriba al pueblo". El ministro de Defensa, el proamericano Antonio Martino, expresó su preocupación por la posibilidad, a su juicio, más que probable, de que el euro "sea un fracaso".

El ministro de Exteriores, uno de los pocos euroentusiastas del Gabinete no pudo contener su decepción, y en unas declaraciones al diario Il Corriere della Sera, publicadas el jueves, manifestó su "tristeza" y su "decepción" ante la deriva "euroescéptica" del Ejecutivo. El propio Berlusconi le contestó el viernes en otra entrevista, esta vez al diario La Repubblica, en la que le recordaba a Ruggiero que la responsabilidad última de la política exterior italiana es suya, al tiempo que le reservaba el calificativo de "ministro técnico". Aunque Berlusconi, que había convocado al ministro el próximo lunes, intentó quitar hierro a la polémica, Ruggiero se mostró poco dispuesto a seguir navegando contra corriente en el Ejecutivo.

En los pocos meses de actividad del Gobierno Berlusconi, Ruggiero ha tropezado con varios ministros. La gota que ha colmado el vaso ha sido la toma de posición, claramente contraria a Ruggiero, del todopoderoso ministro de Hacienda, GiulioTremonti, y, por último, la intervención de Berlusconi, que desautorizándole públicamente, dio luz verde a la ruptura definitiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de enero de 2002