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Los chechenos de Bin Laden resisten en Tora Bora

Los líderes pastunes se muestran partidarios de negociar con los atrincherados en Tora Bora

Los voluntarios chechenos de la organización Al Qaeda, curtidos en las guerras contra los rusos, protagonizan la resistencia en Tora Bora, pero a un alto precio. Acorralados en las montañas del este de Afganistán por cientos de muyahidin y castigados sin descanso por las bombas estadounidenses, los seguidores del fugitivo saudí Osama Bin Laden sufrieron ayer numerosas bajas en sus ya mermadas filas.

Según uno de los comandantes pastunes que dirigen los ataques contra los refugios de los hombres de Bin Laden, 20 combatientes de Al Qaeda, todos ellos chechenos, murieron y otros 50 cayeron prisioneros.

Del frente de batalla llegaban ayer noticias contradictorias, pero todas coincidían en una cosa: los chechenos de Al Qaeda son quienes están ofreciendo una mayor resistencia a los ataques por tierra, en los que también participan un puñado de soldados estadounidenses de las fuerzas especiales. El comandante pastún Said Mohamed Pahlauanan aseguró que los fugitivos, cuyo número oscila entre los 500 y los 1.000, se han dividido en dos grupos: los que prefieren rendirse y los que han decidido resistir a toda costa. Entre estos últimos destacan los chechenos, muchos de ellos curtidos en las guerras libradas en su tierra de origen contra el Ejército ruso, acostumbrados a luchar cuerpo a cuerpo y a soportar bombardeos todavía más duros que los de EE UU. 'Los chechenos se niegan a rendirse', dijo Pahlauanan.

El secretario de defensa de EE UU, Donald Runsfeld, declaró que los combatientes afganos han logrado importantes avances. 'Las fuerzas de tierra en Tora Bora han avanzado unos dos kilómetros en las últimas horas, que es mucho si se tiene en cuenta ese tipo de terreno', declaró Rumsfeld en el avión que lo llevaba hacia Asia Central.

Coincidiendo con las últimas horas del Ramadán, mes sagrado de los musulmanes, los combates se interrumpieron ayer por la tarde a la espera de que los asediados respondieran a una nueva oferta de rendición presentada por los líderes pastunes aliados de EE UU. 'No hay combates, la situación sobre el terreno está en calma y estamos negociando', declaró Pahlauanan. Otro comandante pastún, Haji Zahir, afirmó que sólo quedan dos opciones: 'que se rindan, o matarlos'.

En contra de lo preconizado por las autoridades de Washington, partidarias de aniquilar a los seguidores de Bin Laden, en Tora Bora da la impresión de que los líderes de la llamada Alianza del Este, que agrupa a varias tribus pastunes de la zona de Jalalabad, se inclinan más hacia una solución negociada al asedio. Muchos de sus muyahidin no esconden su hastío de guerra y sus reticencias a seguir luchando contra hermanos musulmanes, al tiempo que algunos se muestran convencidos de que Osama Bin Laden no se encuentra entre ellos.

Mientras tanto, escasos de comida, agua y municiones, los hombres de Bin Laden soportaron ayer en su último reducto un intenso bombardeo por parte de la aviación de guerra estadounidense. En intervalos de 20 minutos, los B-52 barrieron, mañana, tarde y noche, una zona de bosque cercana al pueblo de Tora Bora donde presuntamente se esconden los combatientes de Al Qaeda. Esporádicamente hicieron su aparición, en parejas, cazas F-14 y F-16.

Ayer hizo un día espléndido en esta zona de Afganistán y desde escasos kilómetros de distancia se pudo observar cómo, a media tarde, una bomba de racimo expandía su carga explosiva en un radio de más de cien metros e incendiaba un enorme pinar. 'Están quemando nuestros bosques', declaró un líder tribal pastún mientras veía caer las bombas tumbado sobre un tanque. 'Esto tiene que acabar ya'.

Dentro de los túneles

Las fuerzas especiales de Estados Unidos destacadas en el asedio de Tora Bora comenzaron anoche a penetrar en la red de cavernas exacavadas en la escarpada zona de Afganistán conocida como Las Montañas Blancas y utilizada como refugio por los combatientes de Al Qaeda, la organización terrorista liderada por el millonario saudí Osama Bin Laden. Según fuentes estadounidenses, la implicación directa de los soldados de EE UU -así como también del Reino Unido y Australia-, muestran lo crucial de la operación militar que están realizando, y es que Washignton está convencido de que su principal enemigo se encuentra acorralado en estas montañas del este de Afganistán. Aunque oficialmente no hay cifras del número de soldados occidentales que combaten en primera línea, diversas fuentes manejan la cifra del centenar. EE UU está utilizando lo que, en palabras del jefe de las operaciones militares, el general Tommy Franks, es la estrategia 'del martillo y del yunque', consistente en que mientras las tropas de la Alianza del Este y los soldados occidentales avanzan lenta, pero imparablemente, la aviación estadounidense machaca los posibles focos de resistencia y vías de escape.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de diciembre de 2001

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