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Los talibanes anuncian su rendición con la entrega del bastión de Kandahar

Karzai promete una amnistía para los combatientes que no incluiría a su líder, el mulá Omar

Los talibanes anunciaron ayer la rendición en su feudo de Kandahar. Hoy comenzarán a entregar las armas, cuando se cumplen dos meses desde que Estados Unidos iniciara los bombardeos sobre Afganistán. Pese a que el martes los talibanes aún repetían que lucharían hasta el último aliento y hasta la última gota de sangre, ayer el antiguo embajador afgano en Pakistán, Abdul Salem Zaeef, declaró que hoy comenzaría la entrega de Kandahar. Salem Zaeef concretó que los términos de la rendición habían sido negociados por Hamid Karzai, futuro presidente de Afganistán. En declaraciones a la CNN, Karzai ofreció una amnistía a los talibanes de a pie que no incluiría al mulá Omar, su líder espiritual.

Sin embargo, el antiguo embajador afgano en Pakistán dejó claro que todos los talibanes, incluidos el mulá Omar, tendrían garantizada su seguridad y podrían volver a casa. También declaró que el mulá Omar no se rendirá directamente a Hamid Karzai, sino que delegará en uno de sus comandantes. Y será ese comandante quien habrá de dirigir la entrega de las armas de los talibanes a los jefes tribales pastunes que han asediado Kandahar en las últimas tres semanas.

'Será un proceso ordenado y lento que durará dos o tres días', declaró en una entrevista televisada Hamid Karzai, el líder pastún recién designado en la conferencia de Bonn como futuro presidente de Afganistán, refiriéndose a la rendición. 'Los terroristas árabes no tienen cabida en mi país. Deberán salir de Afganistán y responder ante la justicia', añadió Karzai refiriéndose a Osama Bin Laden y a su red, Al Qaeda.

No obstante, Karzai no se mostró tan preciso cuando se le preguntó sobre cuáles serán las medidas a tomar contra el mulá Omar: 'Deberá dejar claro su alejamiento del terrorismo y reconocer que los talibanes han brutalizado Afganistán'.

Pero el embajador afgano en Pakistán señaló que el mulá Omar 'salvará su vida' y se le permitirá vivir con dignidad en Kandahar, bajo la protección de los líderes tribales ya que 'ha sido un muyahidin que ha trabajado por los afganos y no es culpable'.

Toma del aeropuerto

Por su parte, el consejero del antiguo rey afgano y uno de los tres líderes pastunes que han llevado el peso de las negociaciones con los talibanes, Abdul Khalik, declaró ayer a El PAÍS que los jefes de clanes pastunes habían tomado, tras varios días de lucha, el aeropuerto de Kandahar, pieza clave en la conquista de la ciudad fortín. Khalik también eludió pronunciarse sobre el futuro del mulá Omar, pero describió cuál era el panorama en el campo de batalla: 'Kandahar ya no está en manos del mulá Omar, sino del mulá Naquib Ullah. Yo creo que él llevará el proceso de entrega de armas a buen puerto. Los talibanes se han retirado ya de la provincia de Helmand, próxima a Kandahar. Y mañana lo harán de Spin Boldak . La situación en Kandahar está algo complicada porque varios clanes pastunes coexisten y pelean en la zona y aún no se sabe claramente a cuál de ellos se van a rendir los talibanes. Pero he hablado con Karzai por teléfono y nos hemos propuesto sacar adelante todo este proceso en paz. Los dos próximos días van a ser decisivos'.

En la frontera afgano-paquistaní, Nayibulá Shirzu, el funcionario afgano encargado de los asuntos fronterizos, se presentó como cada mañana en el puesto de Chamán. Pero ayer, a diferencia de todos los días anteriores, no quiso hacer ninguna declaración. Mostraba un rostro demacrado y con ojeras. Vino acompañado de varios médicos árabes para recoger medicamentos y se volvió a Spin Boldak. Sólo dijo, en voz baja, que la batalla nocturna en esta localidad fronteriza había sido muy dura.

Hasta ayer mismo el propio Nayibulá Shirzu había insistido en que eran falsos los rumores sobre posibles negociaciones para rendirse. Sin embargo, los jefes pastunes insistían en que había negociaciones, que los talibanes estaban dispuestos a rendirse y que el único obstáculo para la paz era la presencia de miles de árabes en Kandahar.

Esta semana unos cinco árabes heridos en el frente de Kandahar pasaron a la ciudad paquistaní de Quetta para ser atendidos. Pero ningún árabe atravesó legalmente la frontera. De los miles que hasta ayer seguían luchando en la provincia de Kandahar, nada se sabe de cómo se va a negociar su salida de Afganistán y de hasta qué punto están dispuestos a obedecer órdenes de rendición.

En cualquier caso, muy lejanas parecen ya las amenazas del propio mulá Omar contra Estados Unidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de diciembre de 2001