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VIOLENCIA EN ORIENTE PRÓXIMO

Sharon incluye a la Autoridad Palestina entre las organizaciones que apoyan el terrorismo

Los laboristas se plantean abandonar el Ejecutivo de Unidad Nacional del primer ministro

El Gobierno de Ariel Sharon, tras cinco horas de tempestuosa reunión, decidió ayer declarar a la Autoridad Palestina como 'entidad que apoya el terrorismo'. Esta declaración, que contó con el voto a favor de 18 ministros, provocó la indignación de los laboristas, que se abstuvieron de votar y abandonaron la reunión, amenazando con dejar el Gobierno de Unidad Nacional, del que forman parte desde el pasado marzo. La resolución da carta blanca al Comité Ministerial para la Seguridad Militar, es decir, al primer ministro, para que adopte toda clase de sanciones contra el Gobierno de Yasir Arafat.

Sin embargo, la nota del Gobierno israelí deja una puerta abierta al contemplar la posibilidad de que este castigo contra la Autoridad Palestina se pueda levantar si los palestinos, de acuerdo con sus compromisos, 'prevén y frustran el terrorismo, castigan a los terroristas y desmantelan las estructuras terroristas'.

En el capítulo de sanciones, el Gobierno decidió además poner a la Fuerza 17, la ex guardia presidencial de Arafat, en la lista de entidades terroristas, junto a la milicia popular de los Tanzim, vinculada a Al Fatah. Por último, los ministros han acordado desencadenar una campaña de información sobre la responsabilidad política de Arafat en el terrorismo surgido en los territorios autónomos.

Esta declaración sobre la Autoridad Palestina supone una victoria personal de dos ministros del grupo ultranacionalista radical, Unión Nacional, Avigdor Liberman y Beny Elion -el sustituto del asesinado ministro de Turismo-, que amenazaron con dimitir si Sharon no impulsaba esta resolución. La nota es también fruto de la presión política ejercida por el ex primer ministro conservador, Benjamín Netanyahu, quien abanderando posiciones radicales amenaza con desplazar a Sharon dentro del partido Likud.

Pero la declaración ha provocado una tempestad dentro del laborismo. El ministro de Exteriores, Simón Peres, difundió ayer una nota asegurando que suponía un intento de torpedear el liderazgo de Arafat, y que en el caso de que se llevara a término abandonaría el Gabinete. Las palabras de Peres fueron acogidas,sin embargo, con una bronca descomunal por numerosos compañeros de partido, que aseguran que 'nada tenemos que hacer ya en el Gobierno de Sharon' y piden claramente irse a casa.

Dos razones mantienen aún a los laboristas anclados al Gobierno de Unidad Nacional. La primera es una excusa: la nota de condena no supone declarar oficialmente a Arafat y a la Autoridad Palestina 'enemigos de Israel', por lo que no se cierran aún todas las puertas a negociar. La segunda razón es la clave de las ambigüedades laboristas: si se convocaran elecciones anticipadas, los laboristas perderían un tercio de sus escaños, mientras que el Likud subiría como la espuma, según los últimos sondeos. Los laboristas tomarán en las próximas horas una decisión definitiva sobre si continúan o no en el Gobierno de Israel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de diciembre de 2001