EE UU descarta por ahora una fuerza de paz

El secretario de Defensa estadounidense considera la situación en Afganistán 'volátil y peligrosa'

El Gobierno estadounidense no quiere una fuerza multinacional de paz en Afganistán. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, argumentó ayer que era preferible que 'una fuerza local', refiriéndose a los guerrilleros de la Alianza del Norte y de las tribus pastunes, proporcionara la 'estabilidad necesaria' para la distribución de ayuda humanitaria. Rumsfeld añadió que la situación en Afganistán era aún demasiado 'volátil y peligrosa' para cualquier fuerza de paz. El Pentágono concentró ayer sus bombardeos en Kandahar, el último gran bastión talibán, y en la zona de Tora Bora, donde supuestamente se oculta Osama Bin Laden. Rumsfeld matizó que, en cualquier caso, la decisión de desplegar una fuerza multinacional no correspondía al Gobierno de Washington. 'Eso depende de las fuerzas locales que combaten y de los dirigentes políticos reunidos en Bonn y en otros lugares', dijo.

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Tema:: La primera gran crisis del siglo
Países:: Afganistán

'A nosotros no nos parece deseable ahora, y está claro que preferiríamos evitar una presencia multinacional que complicara nuestra persecución de los jefes talibanes y de Al Qaeda', agregó Rumsfeld. La batalla de Kandahar aún no había entrado 'en su fase final', comentó el general de marines Peter Pace, pero el Pentágono daba por 'segura' la caída de la última ciudad talibán. Pace precisó que los mil marines instalados en una base de la zona no intervenían por el momento en el asedio a Kandahar, realizado por fuerzas pastunes y de la Alianza del Norte. La aviación estadounidense, mientras, seguía bombardeando objetivos militares en la ciudad y en Tora Bora, junto a Jalalabad, donde, según dijo el vicepresidente Dick Cheney, se atrincheraba 'muy probablemente' Osama Bin Laden.

El Pentágono no deseaba que las fuerzas de la Alianza del Norte, de origen étnico uzbeko y tayiko, se adentraran en el sur hasta Kandahar, por temor a fricciones con los pastunes, pero como ocurrió con la toma prematura de Kabul se vio obligado a aceptar los hechos consumados. 'Lo que no aceptaríamos sería un acuerdo de rendición que permitiera escapar a los dirigentes talibanes y de Al Qaeda, y mucho menos al mulá Mohamed Omar', afirmó Rumsfeld. El mulá Omar ordenó a sus fuerzas que combatieran hasta la muerte. 'La lucha ha comenzado y constituye la mejor oportunidad para conseguir el martirio', arengó a sus seguidores.

Aunque Kandahar era el principal foco bélico, había combates en otras zonas del país. Unos 3.000 talibanes huidos de Kunduz se enfrentan desde el jueves con guerrilleros de la Alianza del Norte en una zona montañosa, unos 10 kilómetros al oeste de la ciudad. Varios bombarderos estadounidenses apoyan a la Alianza desde el aire. 'La situación es especialmente volátil y peligrosa y no hay duda de que sufriremos más bajas en esta campaña, en Afganistán y en otros lugares', comentó el secretario de Defensa. Un soldado de la 101 División de Montaña, estacionada en Uzbekistán, murió el jueves, aparentemente por un disparo de su propia arma; el Pentágono investiga el hecho como un posible suicidio.

Control de los aeropuertos

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Dos destacamentos de la 101 División han entrado en Afganistán para hacerse con el control de los aeropuertos de Mazar-i-Sharif y Bagram (Kabul), que el Pentágono quiere utilizar pronto para intensificar sus ataques aéreos contra la resistencia talibán.

Donald Rumsfeld confirmó que la Alianza del Norte había detenido a Ahmed Abdel Rahman, de 28 años, hijo de un jeque egipcio encarcelado en Estados Unidos desde 1995 por planear atentados contra varios edificios neoyorquinos y considerado un alto dirigente de Al Qaeda.

Un guardia paquistaní vigila el tráfico humano en la frontera afgano-paquistaní de Chamán durante una tormenta de polvo.
Un guardia paquistaní vigila el tráfico humano en la frontera afgano-paquistaní de Chamán durante una tormenta de polvo.REUTERS

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