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Alemania roza la recesión con una caída del PIB del 0,1% en el tercer trimestre

El crecimiento interanual registra su ritmo más débil desde 1997

Tras las dos economías punteras a nivel mundial, Estados Unidos y Japón, también la número tres, Alemania, bordea la recesión, según se desprende de una interpretación a rajatabla de los datos de crecimiento publicados ayer por la Oficina Federal de Estadísticas en Wiesbaden. La actividad se contrajo un 0,1% entre julio y septiembre, frente al segundo trimestre (en el que ya se había registrado un levísimo retroceso del 0,03%). En comparación con el mismo periodo del año anterior, la economía alemana creció un 0,3%. Esta última es la tasa de crecimiento más débil desde los primeros tres meses de 1997. 'Los riesgos para la coyuntura han aumentado', admitió ayer el Ministerio de Finanzas, pese a insistir en que la recuperación llegará en el próximo año.

La contracción económica, en cualquier caso, no es dramática. Se trata más bien de una 'pequeña recesión', en palabras de un analista. En el segundo trimestre, la economía se había contraído un 0,03% (redondeado hasta un estancamiento del 0% en las estadísticas de aquel entonces), y ahora ha disminuido otro 0,1%, siempre en la comparación trimestre a trimestre.

La mayoría de los economistas considera que se puede hablar de una recesión si la actividad se contrae durante dos trimestres seguidos. No obstante, también hay quienes piensan que las actuales estadísticas todavía no justifican recurrir a esta palabra mayor y, por el contrario, prefieren subrayar el 'estancamiento' de la actividad económica.

Las estadísticas oficiales, que confirman las previsiones del Bundesbank (banco central alemán) dadas a conocer el lunes, evidencian que la economía flaquea en casi todos sus frentes: caídas en la producción y en las inversiones en bienes de equipo, además de una continuada crisis en la construcción. También el consumo privado se está debilitando (-0,2% en la comparación intertrimestral). 'Ésta es una consecuencia del aumento del paro y del empeoramiento de las perspectivas económicas', explicó Rainer Sartoris, analista de HSBC Trinkaus Burkhardt.

Reino Unido, más débil

La desaceleración se extiende por toda Europa. La economía de Reino Unido creció un modesto 0,5% en el tercer trimestre respecto al trimestre precedente y un 2,1% en tasa interanual, según las cifras publicadas ayer por la Oficina Nacional de Estadísticas. Estos datos suponen una ligera revisión a la baja de las recogidas en la primera estimación, que señalaban un crecimiento trimestral del 0,6% y una tasa interanual del 2,2%.

Alemania, la mayor economía de la zona euro, va a la cabeza. Aunque por oficio tiene que ser optimista, el Ministerio de Finanzas reconoció ayer que 'los riesgos para la coyuntura han aumentado'. Una nueva caída del índice de confianza empresarial, hasta su nivel más bajo en ocho años, ha puesto en evidencia esta semana que los empresarios dudan de que la recuperación esté a la vuelta de la esquina, lo que hace probable que la actividad también se contraiga en el cuarto trimestre.

Los únicos motivos que permiten albergar cierta esperanza son la disminución de la inflación -según las primeras estimaciones, los precios caerán por debajo del 2% en noviembre- y la introducción del euro, que hasta el 1 de enero podría incentivar el consumo en marcos. Alemania representa cerca de un tercio del producto interior bruto (PIB) de la zona euro, pero es la que menos crece, según la Comisión Europea, que prevé un aumento del PIB del 0,7%. Alemania es especialmente sensible al enfriamiento de la economía mundial por su fuerte dependencia de las exportaciones y el peso de sus multinacionales.

Dado que otros países se enfrentan a dificultades similares, cada vez más expertos piden una interpretación más flexible del pacto de estabilidad y crecimiento. El Banco Central Europeo rechazó ayer esta posibilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de noviembre de 2001