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La conferencia de Bonn sobre Afganistán contará con tres mujeres

La Alianza del Norte y el ex rey Zahir Shah incluirán consejeras en su delegación

Dos mujeres en el exilio, Rona Mansuri y Sima Wali, irán en la delegación que el ex rey Mohamed Zahir Shah enviará a la conferencia de Bonn sobre el futuro de Afganistán organizada por la ONU para principios de la semana que viene. La Alianza del Norte ha anunciado que está dispuesta a permitir que las mujeres afganas abandonen su burka por un simple velo y aseguró que su delegación incluirá a una mujer.

Abdul Sittar Sirat, un destacado consejero del rey, indicó ayer que el entorno del monarca estaba aún trabajando para elaborar la lista de sus representantes en la conferencia, informa France Presse. En esa delegación, que incluirá representantes del interior del país, estarán las dos mujeres citadas, que viven en el exilio.

Mansuri, de unos 50 años de edad, es hija de Mohamed Yusuf, ex primer ministro de Zahir Shah de 1964 a 1966 y artífice de la Constitución afgana de 1964. Actualmente vive en Alemania. Wali, en la treintena, reside en Estados Unidos y es una de las impulsoras del movimiento para los derechos humanos de las mujeres afganas, respecto a las cuales la Alianza del Norte se ha mostrado dispuesta a aceptar que puedan cambiar el burka por un simple velo, según anunció en Kabul, en una conferencia de prensa, el portavoz de la ONU, Eric Falt.

Por su parte, el vicerrepresentante de la ONU para Afganistán, Francesc Vendrell, aseguró ayer: 'Antes de que acabe el Ramadán necesitamos que haya una estructura política en pie'. Vendrell se refería a que de la conferencia de Bonn salga un consejo de transición. La posibilidad de que la actual situación de interinidad se prolongue preocupa sobremanera, tanto a la ONU como al resto de los países implicados en el proceso de paz, por el riesgo de que la guerra civil vuelva a prender. 'La conferencia de Bonn tiene como principal objetivo avanzar rápidamente en esa estructura para evitar que la Alianza del Norte se convierta en el Gobierno de facto de Afganistán; que volvamos a una situación como la de principios de los noventa, en que su autoridad no era aceptada en el sur, y que estalle de nuevo un conflicto interno', explica Vendrell. 'Este consejo de transición se debería haber tenido a punto hace dos semanas; ahora espero que sea posible antes del final del Ramadán' -que concluirá a mediados de diciembre-, admite el alto funcionario internacional.

El enviado de la ONU, que este fin de semana viajará a Bonn, se daría por 'satisfecho si allí se lograra al menos un acuerdo sobre la segunda y la tercera partes del plan' aprobado por el Consejo de Seguridad. Esos puntos se refieren a la convocatoria de una Loya Jirga (Gran Asamblea), la formación de un Gobierno provisional, la redacción de una nueva Constitución y la celebración de elecciones.

En Bonn hay varias posibilidades: 1) que los reunidos tomen una decisión rápida, la opción más favorable para los planes de la ONU y también la más improbable; 2) que la cita acabe rápidamente en confusión, una eventualidad de la que nadie quiere oír hablar, pero que no hay que descartar, y 3) que los enviados vuelvan para consultar los puntos pendientes o confirmar el acuerdo, más fácil lo primero que lo segundo.

De momento, el gobernador de Jalalabad, Abdul Qadeer Haq, ha anunciado que no va a ir a Bonn, un primer obstáculo que pone en entredicho la capacidad de vincular a los pastunes al proyecto unificador de la ONU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de noviembre de 2001