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Editorial:

Ulster, siempre al borde

De no mediar alguna nueva sorpresa, David Trimble será elegido hoy presidente del Gobierno autónomo de Irlanda del Norte. La elección requiere la mayoría en la representación de los dos bloques -unionistas y republicanos- o al menos un 40% en cada uno de ellos si en conjunto supera el 60%. El voto en contra de dos de sus diputados impidió el viernes que Trimble alcanzara el mínimo establecido en su propio bloque, aunque en conjunto superó el 70%. Un acuerdo in extremis con el pequeño partido no confesional de la Alianza (seis escaños en un Parlamento de 108) evitará, mediante un truco legal, que Londres tenga que elegir entre una nueva disolución del Parlamento o la convocatoria de elecciones anticipadas.

El truco consiste en que una parte de los diputados de la Alianza se adscribirá durante una semana al bloque unionista-protestante, algo a lo que se negaron expresamente en su día para acentuar su carácter de partido intercomunitario. Con sus votos se alcanzará formalmente ese mínimo exigido por la democracia consociativa en que se sustenta el acuerdo de Viernes Santo de 1998. Pero el episodio ha vuelto a poner de manifiesto su precariedad. El anuncio del inicio de su desarme por parte del IRA ha llegado demasiado tarde para evitar la disidencia de un sector del unionismo moderado que aceptó el acuerdo con la condición expresa de que los paramilitares republicanos entregasen las armas.

La desconfianza de la comunidad protestante ya se manifestó en el ascenso espectacular de los radicales del reverendo Ian Paisley, que obtuvo 28 de los 58 escaños del bloque unionista. Ahora votan en contra de Trimble, entre otras cosas porque no verían mal unas elecciones anticipadas en las que esperan capitalizar esa desconfianza. Pero el Sinn Fein, brazo político del IRA, también espera sacar partido de su gesto de reclamar públicamente el inicio del desarme.

El resultado de unas elecciones anticipadas podría ser entonces un Parlamento y un Gobierno dominados por los sectores más extremistas de ambas comunidades, con Paisley de primer ministro y Adams o McGuinness como su segundo; es decir, lo contrario del pacto implícito entre moderados católicos y protestantes con que se contaba para hacer avanzar el proceso. El fracaso del mismo sería un triunfo para los disidentes del IRA, el llamado IRA Auténtico, al que se atribuye el atentado con coche bomba, sin víctimas, de la pasada madrugada en Birmingham. Se comprende, por tanto, el alivio con que ha sido acogido este nuevo apaño al borde del abismo, frente al que Paisley ya ha anunciado un recurso alegando que el plazo para la elección expiraba a medianoche del sábado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2001