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TENSIÓN EN LA ALTA TENSIÓN

Mas acusa al alcalde Lluís Postigo de excitar los ánimos de la población

El consejero afirma que Postigo incumplió el preacuerdo con Fecsa

'El diálogo estaba agotado'. Tras años de intentarlo 'no se consiguió el consenso' y, por lo tanto, la Generalitat decidió 'perjudicar a unos pocos para el interés general' e imponer la línea de alta tensión de Fecsa. Así justificó ayer el conseller en cap, Artur Mas, el decreto del Gobierno catalán y acusó al alcalde de Llagostera de 'excitar los ánimos de la gente' y de haber incumplido el preacuerdo alcanzado con la compañía eléctrica.

Mas no ahorró palabras para justificar el decreto del Gobierno de Convergència i Unió que imponía el trazado de la línea de Les Gavarres por la población de Llagostera. El conseller en cap aseguró que no quedaba otra solución después de 'años de negociaciones' y de 'haber agotado completamente la vía del diálogo'.

El consejero aseguró que la Generalitat ha actuado 'de acuerdo con la ley vigente' y acusó al alcalde de la localidad de 'excitar los ánimos de la gente', a la vez que lamentó el 'conflicto jurídico' que se ha desatado, porque tan sólo pretende 'resolver un problema y favorecer a miles de personas de la Costa Brava que este verano han padecido el riesgo de cortes en el suministro de electricidad'.

El consejero insistió en descalificar el procedimiento democrático seguido por Postigo a la hora de desestimar el convenio que propuso la Generalitat para resolver el conflicto entre la empresa eléctrica y el consistorio. Según Mas, Postigo aceptó un acuerdo que después fue rechazado por el pleno. 'Todos los ayuntamientos han estado de acuerdo, con algunos problemas pero han estado de acuerdo, y el único que nunca lo ha estado es el Ayuntamiento de Llagostera', se lamentó ayer Mas desde Girona.

Por su parte, Lluís Postigo aseguró que Llagostera fue dejada de lado en la mayor parte del tiempo de negociación porque todos los esfuerzos se centraron en Cassà. 'Pensaban que como sólo quedaba un pequeño tramo de la línea para terminar sería muy fácil presionarnos', manifestó.

Postigo añadió que la población había demostrado su voluntad negociadora con sus reiteradas renuncias: 'No queríamos la línea, pero la aceptamos soterrada, y después la aceptamos aérea por un trazado alternativo; y ni eso nos han dado'. El alcalde explicó que han llegado a acuerdos con la mayoría de los diez propietarios afectados por el trazado alternativo. 'Vale más que impongan la línea contra uno o dos propietarios que contra todo un pueblo', razonó. Rechazó tajantemente la acusación de excitar los ánimos que le lanzó Mas. 'Aquí no hay ánimos excitados, sino un ambiente festivo de rebelión. Que venga Mas y lo verá. Y se dará cuenta de que no hace falta el ejército de ocupación de los Mossos que nos han enviado'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 2001