Los pasos de las primeras aves

Más o menos de la misma época de los rastros de dinosaurios de Los Cayos, de hace unos 120 millones de años, es otro yacimiento clave también en España: el de Las Hoyas, en Cuenca. Allí, José Luis Sanz y su equipo intentan desentrañar los secretos de las primeras aves, esos dinosaurios que aprendieron a volar y cuyos esqueletos guardan las claves del desarrollo del vuelo. En Las Hoyas, Sanz ha identificado los pequeños esqueletos de tres nuevos géneros de dinosaurios avianos: Iberomesornis, Concornis y Eoalulavis, y estudia su locomoción en el aire. Pero las huellas de las aves primitivas son raras

En Los Cayos, Moratalla muestra unas marcas de unos dos centímetros en la piedra. 'Son de un ave del tamaño de Concornis. No afirmo que sea el mismo género, pero no se conocían huellas de este tipo y éstas están en el mismo nivel que las huellas de dinosaurios y tortugas', comenta.

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'Tenemos que suponer que hace 120 millones de año estas aves primitivas eran abundantes en los ecosistemas terrestres de lo que hoy es la península Ibérica', comenta Sanz. 'Las nuevas huellas de La Rioja nos pueden permitir sacar conclusiones sobre la mecánica de la locomoción terrestre de las aves primitivas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de septiembre de 2001.

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