Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

19 muertos y 658 heridos en Toulouse por la explosión de una planta química

El accidente provocó una nube tóxica con amoniaco y restos de cloro en suspensión

Una explosión en una fábrica de fertilizantes situada a las afueras de Toulouse (Francia) causó ayer 19 muertos y 658 heridos, 50 de ellos de gravedad. Los agentes que participaban en las tareas de socorro no descartaban que pudiera haber más víctimas bajo los escombros. La explosión pudo ser oída a unos 35 kilómetros. El observatorio de Estrasburgo registró el accidente como equivalente a un terremoto de 3,4 en la escala de Richter. En un primer momento se produjo una nube tóxica y las autoridades recomendaron a la población que no saliera de sus casas.

Ayer a las 10.15 horas los habitantes de la tranquila ciudad de Toulouse (650.000 habitantes) oyeron una primera explosión, seguida de otra de gran intensidad. Se asomaron a sus balcones mientras los cristales de desplomaban y el suelo temblaba. La explosión hizo saltar en pedazos los dos edificios de la fábrica AZF y algunos de los alrededores. Sin embargo, la gran preocupación de los habitantes de Toulouse era la nube tóxica que se cernía sobre los cielos de la ciudad, con restos de amoniaco y cloro en suspensión. La alcaldía de Toulouse hizo a mediodía un llamamiento a los ciudadanos para que se quedasen en sus casas como medida de precaución.

A pesar de que el prefecto de Haute-Garonne, Hubert Fournier, se apresuró a tranquilizar a la población asegurando que no había indicios de toxicidad, la decisión de cortar el suministro de agua a buena parte de la ciudad, además de la autopista que lleva a Montpellier, el transporte aéreo -el aeropuerto de Blagnag quedó cerrado- y la movilización decretada por el alcalde, Philippe Douste-Blazy, de todos los médicos, psiquiatras y psicólogos y también del Ejército, contribuyeron a sembrar el pánico.

'Ha sido terrible. Tratando de protegerme de los cristales salí a la calle y vi un tremendo champiñón de color naranja en el cielo. Hemos podido morir todos', explicaba Marithé Rodríguez, vecina del barrio de Le Mirail, uno de los más afectados.

La policía informó de que habían muerto 18 personas y 658 resultaron heridas, 30 de ellas muy graves y otras 20 graves, que fueron evacuadas a hospitales de Toulouse, Burdeos y Lyón.

AZF, donde trabajaban unas 500 personas, es una filial de Elf Atochem y estaba especializada en la fabricación de fertilizantes. Trabajaba con amoniaco transformado en nitrato de amonio, elemento que se utiliza para la fabricación de abonos. Las primeras investigaciones apuntan a algún tipo de accidente en el manipulado del producto. La fábrica había sido construida en 1954. Las autoridades responsables aseguran que había superado todas las inspecciones pertinentes y que se hallaba en buen estado.

Cerca de las naves desaparecidas había un supermercado que se hundió por completo, atrapando a un número indeterminado de personas en su interior. También a unos pocos cientos de metros se halla la empresa SNPE (Sociedad Nacional de Pólvoras y Explosivos), donde se produce el combustible que utiliza el cohete Ariane. Fue afectada por la onda explosiva y unos 15 trabajadores resultaron heridos.

'Primero hemos pensado en un atentado. Lo ocurrido en Nueva York está muy cerca. Luego nos han llegado rumores de trabajadores de empresas químicas que aseguraban que se había tratado de un accidente al cometer un error en el manipulado de las sustancias químicas, pero uno no sabe qué es peor', decía entre sollozos Valerie Al-Marshi.

La pesadilla dio lugar a evacuaciones masivas, como la producida en el populoso barrio de Le Mirail, uno de los que tienen mayor índice de población de origen español. Toulouse llegó a tener, durante el franquismo, hasta una cuarta parte de su población de origen hispano, republicanos o hijos del exilio. Los desalojados fueron acogidos en escuelas, gimnasios y centros públicos. A primera hora de la tarde de ayer se personaban en Toulouse el presidente del Gobierno francés, Lionel Jospin; el presidente de la República, Jacques Chirac, y los ministros de Industria, Laurent Fabius, y Medio Ambiente, Yves Cochet, que abonaban la tesis de un origen accidental de la explosión.

Anoche, unos 50 estudiantes, en su mayoría de fuera de la ciudad, se hallaban alojados en un polideportivo tratando de contactar con sus familias. Algunos ciudadanos ofrecieron sus casas para alojar a estas personas. Una de las profesoras que les acompañaba afirmó: 'Los acontecimientos de Nueva York nos han hecho a todos menos insolidarios, más sensibles a los dramas de los demás'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de septiembre de 2001