Un cirujano opera de vesícula biliar a una paciente a 7.000 kilómetros de distancia

Un robot, dirigido desde Nueva York, intervino en Estrasburgo a una enferma de 68 años

Un equipo de cirujanos franceses ha operado con éxito a un ser humano en un hospital situado a 7.000 kilómetros de distancia de donde se encontraba. 'Es la primera vez que esto se consigue en la historia de la cirugía', aseguró ayer en París el director de ese equipo, Jacques Marescaux. El 7 de septiembre, este especialista manejó desde Nueva York los telemandos de un robot que extirpó la vesícula biliar de una paciente de 68 años, situada en una sala de operaciones de los Hospitales Universitarios de Estrasburgo (Francia).

La paciente se encuentra 'muy bien', aseguró ayer en París el doctor Marescaux, al dar cuenta de esta primicia. La operación ha costado más de 200 millones de pesetas -comprendidos el robot y las comunicaciones de alta velocidad utilizadas-. Cuarenta y ocho horas después, la paciente salió del hospital.

El cirujano reconoció la sorpresa que había causado a la enferma la noticia de que él se marchaba a Nueva York para operarle desde allí. 'Se le explicó que todo se haría en condiciones de seguridad absoluta y que, si había cualquier posible riesgo, otros colaboradores de mi equipo estarían con ella en la sala de operaciones y se harían cargo de todo'. La paciente dio su consentimiento. 'Me siento bien', aseguró la mujer en un vídeo proyectado durante las explicaciones del cirujano. 'Yo tenía confianza. Hay que avanzar con la cirugía', añadió la paciente en su intervención grabada.

Dos años de trabajo

Medio centenar de personas ha trabajado más de dos años para poner a punto esta operación laparoscópica, que duró 54 minutos y fue practicada bajo anestesia general. Los ensayos previos se realizaron en cerdos. El cirujano, situado en un edificio de Manhattan -ni siquiera era un hospital- manipuló los mandos de un sistema robotizado, denominado Zeus, concebido por la empresa estadounidense Computer Motion.

Este robot disponía de tres brazos articulados, el primero de ellos dotado de una cámara en miniatura y los otros dos, los instrumentos quirúrgicos propiamente dichos. Los tres fueron introducidos en el abdomen de la paciente por medio de finas cánulas.

Una pantalla de control facilitaba al cirujano, en Nueva York, una imagen de alta definición de la cavidad abdominal de la paciente. Junto a él, una cámara guiada por órdenes de voz y dos pequeños telemandos, con los que el médico dirigió los movimientos de los brazos robóticos presentes en la sala de Estrasburgo.

Lo nuevo no es el uso de robots para una intervención quirúrgica, que ya se utilizan desde 1997, sino el sistema de comunicaciones que ha permitido manejarlos a gran distancia con éxito. La clave reside en una conexión que permitió reducir a 150 milésimas de segundo el desfase entre el gesto quirúrgico y el retorno de imagen que el médico tenía. El operador público de telecomunicaciones, France Télécom, se encargó de salvar la distancia, en una operación bautizada con el nombre de Lindbergh, el aviador que en 1927 hizo la primera travesía del Atlántico, sin escalas, entre Nueva York y París.

'Superar el desafío', explicó Jean-Pierre Temine, directivo de France Télécom, 'exigió combinar cinco conexiones: la comunicación entre máquinas, es decir, entre el robot y los telemandos; dos comunicaciones humanas, una de voz entre los médicos y otra de videoconferencia, para disponer de todo el detalle del ambiente en la sala de operaciones; y una conexión de alta velocidad, de una calidad extremadamente alta y en condiciones de total seguridad'.

El enlace, de fibra óptica, funcionó a una velocidad de 10 megabits por segundo. 'La telecirugía franquea así una etapa decisiva', insistió Marescaux, el jefe del servicio de cirugía digestiva de los Hospitales Universitarios de Estrasburgo y preside el Instituto de Investigación de los Cánceres del Aparato Digestivo. Alto, bronceado, enfundado en un impecable traje gris oscuro, este médico de 53 años completó el despliegue informativo con la presentación de una representante de la revista científica Nature, que anunció que el número del 27 de septiembre publicará los detalles de esta operación.

'Los robots se utilizaban hasta ahora a pocos metros. El paso decisivo que hemos dado es que por primera vez se ha hecho a miles de kilómetros', enfatizó el cirujano. Y es que las mayores dudas no vienen tanto de la proeza tecnológica, como de su verdadera utilidad práctica. Los robots siguen siendo la parte más costosa, por más que sea posible esperar un abaratamiento en caso de una utilización mucho mayor de estas máquinas.

Para Marescaux, el futuro es enorme porque 'el paso dado demuestra la posibilidad de compartir el gesto quirúrgico a distancia, lo cual es un aspecto verdaderamente positivo de la mundialización. También permite imaginar el mantenimiento de un cordón umbilical entre un joven médico y un equipo quirúrgico más entrenado. Y, hablando de países en vías de desarrollo, pueden beneficiarse de los conocimientos de equipos quirúrgicos renombrados, permitiendo elevar su nivel sanitario'. Y remachó: 'La telecirugía será un fenómeno banal en una decena de años'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 19 de septiembre de 2001.

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