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CUMBRE DEL GRUPO DE LOS OCHO

Ayuda a los pobres y liberalización comercial

La cumbre de los siete países más industrializados más Rusia (G-8) clausuró su reunión de tres días con una declaración muy poco directa, en la que reiteró los compromisos asumidos en Colonia en 1999 y sobre los que insistió en Okinawa en 2000: su respaldo a la iniciativa de la reducción de la deuda para los países pobres.

- Crisis económica. Los líderes de las siete potencias occidentales (Rusia no lo es en términos económicos) se limitaron a decir que 'se mantendrían expectantes y que se implementarían medidas para mantener el crecimiento sostenido', sin especificar, al menos, cuáles podrían ser esas medidas. El grupo apoyó al primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, que hace poco presentó un plan para reducir el endeudamiento público de Japón, que se eleva al 130% del PIB, y sanear los bancos del país.

- Apoyo a los países más pobres. El G-8 ratificó que seguirá respaldando el proceso de condonación de la deuda para los países más pobres, pero, al mismo tiempo, señaló que impulsaría una mayor participación de los países en vías de desarrollo en el sistema mundial de intercambios comerciales y, al mismo tiempo, las inversiones privadas en esos países.

- Liberalización comercial. El G-8 ha dicho que hará todo lo que esté de su parte para que a principios de noviembre próximo los más de 140 miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) lancen una nueva ronda de liberalización del comercio mundial. Esto ayudará más a los países pobres a desarrollarse que la iniciativa de condonación de deuda, según el grupo.

- Mercados emergentes. El G-8 no pudo evitar hacer una referencia directa a las crisis de Turquía y Argentina, que amenazan con sacudir a todos los demás mercados emergentes. A última hora del viernes, el G-8 cambió su declaración e incluyó su respaldo a los últimos planes de saneamiento de los Gobiernos argentino y turco, ambos grandes deudores internacionales, apuntalados por paquetes de ayuda financiera del FMI y los países ricos.

- Oriente Próximo. La preocupación por la escalada de violencia entre israelíes y palestino hizo que el G-8 barajase la posibilidad de enviar observadores independientes a la zona con el objetivo de ayudar a conseguir un acuerdo de paz. La propuesta debe ser aceptada por las dos partes en conflicto.

- Medio ambiente. EE UU ratificó su negativa a firmar el Protocolo de Kioto, y Japón, a suscribirlo sólo si lo hacían los estadounidenses. Los países europeos y Canadá presionaron a EE UU para cambiar de idea, pero no lo lograron.

- Seguridad alimentaria. El grupo se compromete a intensificar las negociaciones para alcanzar estándares internacionales de calidad y qué precauciones deben tomarse cuando estudios científicos no pueden determinar si un alimento es sano o no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2001