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Reportaje:

Homenaje al descubridor

Santander recuerda a Marcelino Sanz de Sautuola, prehistoriador por vocación, que halló la cueva en 1879

Apenas dos horas antes de que los Reyes inaugurasen la neocueva de Altamira, en Santillana del Mar, en Santander, el Ayuntamiento rindió ayer homenaje a la memoria del descubridor, en 1879, de las pinturas, Marcelino Sanz de Sautuola.

El acto se celebró en la sede que en la calle de Pedrueca tiene la fundación que lleva el nombre de Marcelino Botín, uno de sus nietos, y que fue residencia familiar. El alcalde de Santander, Gonzalo Piñeiro, y Emilio Botín, presidente de la fundación, del Banco Santander Central Hispano y bisnieto de Sanz de Sautuola, descubrieron una placa en piedra en la fachada del edificio en la que puede leerse: 'Solar de don Marcelino Sanz de Sautuola (1831-1888), descubridor en Altamira de una de las primeras obras de arte de la humanidad'.

Varios concejales acompañaron a algunos descendientes y familiares del descubridor de la cueva, entre ellos Paloma O'Shea, presidenta de la Fundación Isaac Albéniz y esposa de Emilio Botín.

En su discurso, el alcalde de Santander exaltó la tenacidad de que el descubridor de las pinturas dio muestras hasta lograr, casi en el último tramo de su vida, el reconocimiento de la importancia histórica del suceso de Altamira y sus múltiples repercusiones científicas. 'Santander', subrayó Piñeiro, 'admira aquellas virtudes y considera muy legítimo el orgullo que la familia pueda sentir de tan ilustre antepasado'.

Así lo reconoció Emilio Botín al destacar la trascendencia del legado recibido de su bisabuelo y su pertenencia a la misma familia. 'Este homenaje', precisó Botín, 'deja testimonio de su trabajo en favor de la ciencia prehistórica'.

En un comunicado hecho público, la Fundación Botín se confiesa heredera de la vocación científica de Marcelino Sanz de Sautuola. Dicha entidad ha contribuido con 600 millones de pesetas a hacer realidad el proyecto de intervención integral y multidisciplinar abierto ahora en Santillana del Mar.

Sanz de Sautuola, hombre de negocios y prehistoriador por vocación, hallándose acompañado de su hija María Justina, descubrió los bisontes casi 11 años después de que un cazador llamado Modesto Cubillas encontrara el posible acceso a una cueva cerrada que sería al cabo de los años un orgullo de la humanidad.

Las siluetas de los bisontes y la cierva fueron contempladas por primera vez a la luz del acetileno. Un relevante geólogo español y fervoroso naturalista, Juan Villanova, fue un gran aliado del descubridor de la cueva frente a los prehistoriadores europeos, especialmente franceses, que pusieron en duda la autenticidad de las creaciones del Paleolítico y llegaron a acusar a Sanz de Sautuola de superchería. Tuvieron que pasar largas décadas hasta que en 1985 Altamira fuese declarada Patrimonio de la Humanidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de julio de 2001