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Los ganaderos del porcino llevan su protesta a la sede de Agricultura en Lleida

El sindicato agrario Unió de Pagesos (UP) ha decidido elevar el tono de sus protestas para reclamar al Gobierno central y al de la Generalitat soluciones inmediatas para los miles de cerdos inmovilizados en las zonas de protección y de vigilancia establecidas alrededor de los 15 focos de peste porcina clásica existentes en Cataluña. Al hilo de esta protesta, un centenar de ganaderos se concentraron ayer ante la sede de Agricultura de Lleida para exigir a ambas administraciones la compra de esos animales a fin de poder descongestionar las explotaciones afectadas.

Los ganaderos escenificaron su enfado construyendo delante de Agricultura una pocilga con balas de paja, en la que soltaron ocho lechones que llevaban escritos en sus lomos los nombres del ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete; del consejero de Agricultura, Josep Grau, y del comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler.

La protesta estuvo marcada por la crispación y la división. El momento de mayor tensión se produjo cuando algunos ganaderos intentaron entrar por la fuerza en las oficinas de Agricultura y los antidisturbios de los Mossos d'Esquadra se lo impidieron tras un breve forcejeo. Entonces los ganaderos lanzaron balas de paja e incluso algunos lechones contra los agentes que formaban una barrera humana en la puerta del edificio.

Mientras una representación de los agricultores presidida por Joan Caball se entrevistaba con los responsables de Agricultura, los militantes de la Noguera expulsados del sindicato expresaban en la calle sus discrepancias por el modo de gestionar la crisis y llamaban esquiroles a los negociadores. Este sector crítico defiende una vía más dura y reivindicativa frente a la línea negociadora que está siguiendo la dirección. 'Hay que ir a por todas y no debemos permitir que se sacrifique más ganado que esté sano, especialmente las cerdas reproductoras', señaló el ex dirigente histórico Josep Pàmies.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de julio de 2001