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Los investigadores alertan de que los brotes de 'legionella' en Alcoy no tienen precedentes

Cuarto episodio consecutivo de la bacteria en 20 meses sin que se logre localizar el foco

La situación de Alcoy 'no es un patrón habitual que se reproduzca en la literatura científica'. Antoni Plasencia, experto en epidemiología del Instituto Municipal de Salud de Barcelona y uno de los responsables de la investigación del brote del año pasado en Barcelona, expresa una opinión extendida entre investigadores de salud pública y de brotes epidémicos. No es normal que una ciudad sufra cuatro embates de legionella durante 20 meses. Tampoco que se sucedan en repeticiones que se superponen en el tiempo: comienzan a finales de septiembre y en primavera.

El primer brote se extendió entre el 20 de septiembre de 1999 y el 27 de febrero de 2000, mientras que el tercero tuvo lugar entre el 26 de septiembre de 2000 y principios de este año -aún no hay información oficial de duración del brote-. La segunda acometida se produjo entre el 9 de abril y el 31 de julio, y la última ha comenzado el 26 de mayo. Y una nueva coincidencia: los afectados son en su mayoría personas que viven o frecuentan las mismas zonas. Todo ello se ha producido en Alcoy. ¿Simple casualidad o se trata de una misma epidemia provocada por una fuente de contagio común?

El director de la revista Journal of Epidemiology and Community Health y catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante, Carlos Álvarez-Dardet, no tiene duda de que el origen de los casos es una fuente de contagio común y que la epidemia se extiende por negligencias en la investigación. 'Si todos los casos de neumonía por legionella se hubiesen estudiado a fondo, no habríamos llegado a esta situación', apunta. Para este profesor de Salud Pública, 'hasta que no se identifique la fuente no se acabará el problema'. Álvarez-Dardet insiste en que la situación de Alcoy no es comparable con ninguna otra recogida en las publicaciones especializadas.

El año pasado hubo otros dos brotes ambientales -no localizados en espacios cerrados como hoteles u hospitales-. Ambos casos, Vigo y la Barceloneta (un barrio de Barcelona), tras una intervención de las autoridades, se cerraron y no han vuelto a reproducirse. En el primero no se identificó la fuente -en el 50% de los casos no localiza- y en el segundo se encontró en un sistema de refrigeración, pero en ambos no ha habido nuevos brotes relacionados con la epidemia anterior. Tampoco se reprodujeron los epidodios de legionelosis de Alcalá de Henares de 1996 o el que afectó a Llutxent, un pueblo de Valencia, en 1983.

Otros especialistas dudan si durante estos 20 meses se ha mantenido activo el mismo foco de infección, que despierta cuando se dan las condiciones ambientales adecuadas, como mantiene Álvarez-Dardet, o si se trata de brotes independientes entre sí. A esta última opción se suma el catedrático de Microbiología de la Universidad de Valencia Juan García de Lomas, portavoz de la comisión de expertos creada por la Consejería de Sanidad de la Generalitat para combatir la epidemia. García de Lomas señala que 'no existe continuidad' y que la causa del nuevo brote es independiente de apariciones anteriores de la bacteria, que se vincularon a las torres de refrigeración industriales.

El Centro Nacional de Epidemiología tampoco cuestiona que la excepcionalidad del caso de Alcoy. Las autoridades sanitarias no esperaban una nueva aparición de neumonías por legionella -que se desarrollan al inhalar agua contaminada en forma de aerosol- después de que la Generalitat aprobara a principios de año una normativa de control de las torres de refrigeración y la red de abastecimiento de agua y de que las empresas de la zona renovaran sus sistemas de refrigeración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 2001