Empate de Isozaki y Bohigas en el concurso del plan de Canfranc

El jurado aplaza hasta fin de mes la decisión sobre la nueva estación

Junto a Dominique Perrault, Cruz y Ortiz y Julio Martínez Calzón, Isozaki y Bohigas habían sido seleccionados para diseñar las 20 hectáreas que rodean el enclave de la vieja estación de Canfranc. El consorcio Canfranc 2000, del que forman parte el Ayuntamiento, el Gobierno de Aragón, Ibercaja y Renfe, había convocado ese concurso que ahora deberá aguardar hasta finales de junio para encontrar una decisión definitiva.

Los dos proyectos seleccionados, como reconocía el consejero de Obras Públicas y Urbanismo, Javier Velasco, son diametralmente opuestos, 'pero igualmente válidos'. El consejero ha enmarcado la propuesta del estudio barcelonés Martorell-Bohigas-Mackay en el grupo de proyectos que ordenan de forma racional y tradicional el espacio con criterios urbanísticos al uso. Bohigas convierte la carretera en la calle mayor del pueblo, y la zona residencial sigue la línea del valle que forma el río Aragón. Una gran torre de 62 metros y una gran pista de hielo son los dos principales elementos de referencia.

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En el otro grupo están los proyectos que proponen ideas de fuerza, y entre ellos destaca la apuesta de Isozaki. El arquitecto japonés propone cerrar la vieja estación con un gran edificio translúcido en el que se instalan los centros de actividades, el Palacio de Congresos o los polideportivos. También prevé construir un teleférico hacia las estaciones de esquí de Candanchú y Astún, y fija la zona residencial al pie de la montaña. Su idea para el entorno es crear zonas de microclima y recuperar los viejos caminos. Según apuntó el consejero, es un proyecto ambicioso cuya materialización depende de que haya operadores hoteleros o inmobiliarios que inviertan en la idea. Los dos equipos deben ahora desarrollar y explicar la viabilidad de sus proyectos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de junio de 2001.

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