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El avión de los misioneros fue derribado en Perú con información de EE UU

Fue un avión estadounidense de vigilancia el que descubrió la entrada de la avioneta, procedente de Brasil, en el espacio aéreo peruano. Se trata de uno de esos aparatos de espionaje pilotados por un civil que actúan en el país andino en virtud de los acuerdos bilaterales de ayuda en la lucha contra el narcotráfico. El avión estadounidense comprobó que la ruta de la avioneta no estaba notificada ni tenía plan de vuelo conocido; trasladó las coordenadas a las autoridades militares de Perú, que procedieron a su interceptación.

El piloto de la avioneta desoyó las advertencias de los aviones peruanos y fue derribado. Es la versión peruana. En el interior no iban narcotraficantes, sino cinco ciudadanos estadounidenses; dos de ellos perdieron la vida.

El piloto de la avioneta, que logró un amerizaje forzoso en el río Amazonas, resultó herido en su pierna derecha. Jim Bowers, esposo de la fallecida, Verónica Bowers, y misionera evangélica como él, desmintió la versión del Ministerio de Defensa de Perú al afirmar que el avión militar nunca se comunicó con la avioneta derribada. Según el relato de los sobrevivientes (el piloto, Jim y su hijo), la avioneta estadounidense fue atacada sin aviso previo por dos o tres aviones militares de Perú.

La Embajada de Estados Unidos en Lima informó ayer de la suspensión temporal de los vuelos de vigilancia en espera de conocer los resultados de la investigación conjunta.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró el sábado que estudiará los hechos antes de tomar una determinación en lo que la propia Casa Blanca calificó de 'trágico accidente'. 'Quiero ver todos los hechos antes de asignar responsabilidades', dijo el presidente estadounidense, quien ha lamentado la pérdida de las vidas.

El incidente, ocurrido el viernes en la región amazónica del noreste de Perú, causó la muerte a Verónica Bowers, de 35 años, y a su hija de siete meses, Charity. Su esposo y padre de las víctimas y otro hijo de siete años resultaron ilesos. Los Bowers realizaban trabajos misioneros en Perú desde 1993.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de abril de 2001