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Osakidetza gasta 300.000 pesetas en cada paciente ingresado para las operaciones más frecuentes

El Departamento de Sanidad invierte más de 135.000 millones en la red hospitalaria

El documento es el primero que elabora Sanidad sobre lo que cuesta la prestación de determinados servicios tras la implantación del sistema Medicaer para medir los costes. El nombre de este método coincide con el de la principal compañía aseguradora sanitaria de Estados Unidos, cuyo sistemas para calcular el pago a los hospitales que prestan servicios para ella se ha generalizado a la mayoría de los servicios de salud de todo el mundo.

Hasta ahora, Osakidetza empleaba un método que sólo le permitía comparar los costes asistenciales entre sus propios hospitales. El director de Asistencia Sanitaria del Servicio Vasco de Salud, Jon Darpón, precisa que con el sistema de Medicaer se podrán comparar los datos asistenciales y los de costes entre los hospitales de Osakidetza con los del resto de España y del extranjero.

La pretensión de Osakidetza no es tanto la de concienciar a los usuarios de la sanidad pública de lo que cuestan los servicios, sino más bien informar a los profesionales para que empleen mejor los recursos que están a su disposición.

Según Darpón, 'el estudio sirve para saber los costes por cada procedimiento y así intentar mejorar la eficiencia de los centros. Desde el punto de vista de la gestión, los directivos de Osakidetza necesitan conocer en qué se gasta el dinero y cuánto cuesta cada procedimiento para conocer si los costes son eficientes y competitivos. A su vez, este conocimiento permite implicar a los profesionales en el coste de la asistencia que prestan. Tienen que saber que ésta debe ser competitiva en resultados asistenciales, pero también en costes'.

Costes competitivos

Con las conclusiones de este primer estudio, el directivo de Osakidetza considera que el coste del sistema sanitario público vasco en relación a las prestaciones que ofrece es 'competitivo' con cualquier otra red pública y privada.

El estudio revela, entre otros aspectos, el número de enfermos que ha tenido un hospital a lo largo del año por cada proceso, la estancia media, la total y el coste global (ver gráfico). Los 20 procedimientos más frecuentes engloban un 32% de todos los enfermos tratados por la red pública hospitalaria. La estancia media permite comprobar el tiempo que ha estado ingresado cada paciente en el centro. Por ejemplo, la operación de cataratas es la más habitual. Durante 1999, los hospitales vascos operaron a 12.300 personas de esta dolencia, de las que sólo un 4% necesitó estar ingresada un día y el resto se marchó a su casa pocas horas después de la intervención. Multiplicando el número total de enfermos por la estancia media se obtiene que para las 12.300 cataratas operadas fueron necesarios 500 días de ingreso. El coste medio de esta operación quirúrgica ascendió a 136.194 pesetas.

En el lado opuesto, la implantación de una prótesis de cadera o de rodilla es el procedimiento más costoso dentro de los habituales. La estancia media en el hospital por cada operación se acerca a los 14 días y el desembolso supera el millón de pesetas.

Junto al estudio de los costes de los procesos más frecuentes, Osakidetza también ha analizado la distribución del gasto de cada hospital por área de actividad, es decir, lo que ha costado la hospitalización, las consultas de especialistas que ha recibido, el número de urgencias atendidas y el gasto en los servicios exteriores (cocina, mantenimiento, seguridad).

El precio de las urgencias

El Servicio Vasco de Salud pagó 8.715 millones de pesetas en todos los hospitales de la red (para enfermos agudos, de media/larga estancia y psiquiátricos) en la atención de urgencias. Los centros atendieron casi 800.000, correspondiendo la mayoría de ellas a los hospitales de agudos. Uno de los caballos de batalla del Departamento de Sanidad es el correcto uso de este servicio, ya que insiste en que muchos casos que no precisan ingresos pueden ser resueltos con una visita al médico de cabecera.

Osakidetza invirtió en 1999 cerca de 14.000 millones de pesetas en las consultas externas, las de los especialistas. Los hospitales superaron los tres millones de consultas.

La hospitalización es la actividad más cara. Los centros desembolsaron 88.000 millones de pesetas en la estancia de los casi 200.000 pacientes que precisaron ingresar. Los hospitales de agudos son los que reciben la mayor presión asistencial y, por lo tanto, los que más tienen que gastar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2001