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CARTAS AL DIRECTOR

Por fin ha acabado

Enhorabuena a todas las familias Poblete, a todas aquellas familias que tuvieron que soportar las leyes argentinas de Obediencia Debida y Punto Final.

Por fin, esto ha acabado y ha llegado el momento de resarcir a todas aquellas personas conocidas y anónimas que murieron y viven en manos de asesinos.

Suscribo la opinión de Gabriel Cavallo: lo que ocurrió fue un acto de genocidio y es preciso que se haga justicia, aunque ya nada podrá devolver la vida a tantos inocentes y ni siquiera el pago moral estará a la altura.

Algunos militares argumentan su mal estado por ser ésta una medida que interrumpe la reconciliación, que obliga a recordar tiempos pasados, cómo es posible que se piense que la impunidad puede permitir la normalidad, como si nada hubiese ocurrido. Son la justicia y las leyes los únicos instrumentos con los que contamos para que hechos como éste, irracionales, que se llaman Argentina, Chile, Alemania, no se vuelvan a repetir, y si lo hacen, que sean penados; al contrario de esa idea de aquellos que participaron siguiendo órdenes o no, nunca debemos olvidar lo que ocurrió: muerte y tortura, ¿por qué?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de marzo de 2001