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Las defensas del 'caso Azpiegitura' se desquitan tras siete años 'kafkianos'

Los cuatro abogados defensores estaban ayer crecidos tras la retirada, la víspera, de todas las acusaciones por parte de la Fiscalía. Y se notó. En el tono, en las metáforas utilizadas, en la ira de alguno de los alegatos -en concreto, el de la defensora del aparejador Federico Lorenzo, que además es su hija- y en la creatividad a la hora de defender sus informes. Una creatividad que sólo puede dar la confianza en una sentencia absolutoria.

A todos ellos les hubiera gustado sacar los dientes al letrado de la Diputación que participó en la instrucción y en el primer juicio, Fernando Lamikiz, ausente en esta segunda vista y, junto con el diputado foral José Luis Bilbao, bestias negras de caso. Un proceso que estos letrados calificaron como 'absurdo', 'ininteligible', cargado de 'propaganda en los medios' y de 'poca actividad probatoria' en el estrado.

Comenzó el letrado de Ereño, Ángel Gaminde. Negó lo que llamó los 'cuatro jinetes del Apocalipsis': que no se había inyectado la mezcla de sulfatos y cementos, que sólo se había inyectado agua, que lo inyectado no sirvió de nada y que lo que se infiltró en el terreno fue muy caro y sin control. Trasladó a la sala su convicción de que la prueba pericial y testifical había demostrado que 'las inyecciones fueron necesarias y efectivas'.

La letrada del arquitecto, Miren Toubet, utilizó un orden cronológico y un estilo pedagógico para intentar laminar las acusaciones del actual letrado de la Diputación, Enrique Olaran. Negó la mayor al decir que, lejos de haber estafa, Azpiegitura 'aún les debe dinero: 270 millones a Ereño y los honorarios de mi cliente'.

La abogada de Lorenzo no se reprimió, pese a los reiterados llamamientos a la calma de la presidenta de la sala. 'Farsa', 'insulto a la inteligencia', 'desidia y falta de profesionalidad' de los técnicos de Azpiegitura, fueron algunos de sus calificativos.

Javier Beramendi, el letrado de Almenara, invocó a Kafka al recordar que 'sufrir un proceso es tanto como perderlo' y criticar siete años de 'campaña mediática al estilo de Goebbels', en alusión al diputado Bilbao. Beramendi agregó que aquí 'se creó artificialmente un delito' y exigió justicia. Para empezar, que las costas del juicio las pague la acusación particular, algo que ya habían pedido sus colegas.

¿Un tribunal dividido?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de febrero de 2001

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