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Los amigos panameños del brazo derecho del presidente

Un mes después de haber llegado y solicitado asilo político en Panamá, Vladimiro Montesinos abandonó este país con destino incierto. El aparato en el que hizo el viaje desde Panamá a Perú, un jet BeechCraft King Air -en vuelo chárter de la compañía Aero Lat-, de matrícula HP411BA, no tiene autonomía más que para viajes cortos de dos a tres horas. Montesinos iba acompañado por el abogado panameño Maximiliano Hidaldo; Amadís Jiménez, ex militar panameño que cursó estudios en Perú y fue secretario, después de la invasión de Panamá, del general estadounidense Mark Cisneros; su escolta Manuel Tulleme, y un piloto panameño de apellido Aizpurúa. El BeechCraft pertenece al controvertido empresario de origen estadounidense, nacionalizado panameño, Marc Harris. Pero lo más significativo de la salida del país de Montesinos es lo que se revela sobre sus conexiones y actividades en Panamá. Ya se sabía que éste había abierto cuentas bancarias y conseguido un visado de residencia durante el Gobierno anterior. Un certificado expedido por Banexpo (ahora Banco Uno -sin relación con el banco de Internet del BBVA-) hacía constar 100.000 dólares (cerca de 20 millones de pesetas) a plazo fijo a nombre de Montesinos y demostraba su "solvencia". Una fuente que estuvo en contacto con él indicó que, durante su estancia en Panamá, Montesinos se dedicó a "hacer bancos" y a arreglar cuestiones legales de las acciones, sociedades y propiedades que tiene en este país.

Paraísos fiscales

Según una investigación del diario La Prensa, The Harris Organisation -una firma especializada en servicios financieros de paraísos fiscales- procuró estos servicios a dos narcotraficante convictos y a un estafador confeso recientemente extraditado a EE UU. Cuatro agencias policiales internacionales (el FBI, el Internal Revenue Service [IRS] y la Interpol de Chile y Alemania) han requerido en los últimos años asistencia panameña para investigar por lavado de dinero, entre otros delitos, a Harris, pero estos esfuerzos fueron ahogados por la aparente protección brindada a Harris por el fiscal general, José Antonio Sossa. De hecho, el procurador fue acusado hace unos meses por el Comité Antidrogas de la Asamblea Legislativa por sospechas de encubrimiento del narcotráfico.Tras vadear la crisis, Sossa sigue en su cargo. Harris fue suspendido la semana pasada por la Comisión de Valores por ofrecer servicios financieros sin contar con una sola licencia para ello.

La cuestión es si Harris puso -además de su avión, su piloto y su abogado- su empresa al servicio de Montesinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de octubre de 2000