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Dos muertos y más de un centenar de heridos en el Día de la Ira contra la cumbre de Egipto

La milicia radical Tanzim impulsa la continuación de la Intifada en los territorios palestinos

Dos muertos y más de cien heridos fue ayer el balance trágico de una nueva jornada de lucha o Día de la Ira convocada en los territorios autónomos de Cisjordania y Gaza para protestar contra la cumbre de Egipto entre el primer ministro israelí, Ehud Barak, y el presidente palestino, Yasir Arafat, y reivindicar al mismo tiempo la continuación de la Intifada hasta el final. La movilización había sido convocada por 10 partidos políticos palestinos y dos organizaciones integristas islámicas para hacer llegar un mensaje de rechazo a los participantes de la cumbre de Sharm el Sheij.

El llamamiento, secundado por los radicales de Hamas y por el aparato político y militar del partido gubernamental Al Fatah, fue especialmente secundado en Gaza, Ramala, Belén, Nablús, Jericó, Belén y Jerusalén este, donde toda la mañana se produjeron continuados incidentes con las fuerzas de seguridad israelí, mientras la mayor parte de los comercios cerraban sus puertas, secundando así la jornada de protesta.La más importante movilización de la jornada tuvo como escenario la población de Rafah, en el sur de franja de Gaza, una de las zonas más deprimidas y abandonadas de la región, donde centenares de manifestantes se lanzaron a la calle y se dirigieron a la frontera internacional con Egipto con la intención de forzar la verja y acabar con el bloqueo impuesto desde hace una semana por el Ejército israelí, que impide la llegada de alimentos desde el país vecino.

Las fuerzas israelíes apostadas en la frontera abrieron fuego contra los manifestantes y causaron la muerte de un policía palestino, al tiempo que dejaban una treintena de heridos. La refriega se alargó durante toda la mañana y a la misma se unieron las fuerzas de seguridad palestina, que volvieron a disparar contra los soldados israelíes.

Enfrentamientos similares se registraron en Ramala al mediodía, al finalizar en el cercano cementerio de El Bireh el entierro de un manifestante muerto el día anterior. El cortejo de duelo, formado por centenares de hombres y mujeres, se convirtió en un ejército que intentaba asaltar el asentamiento judío de Pasgod, donde viven desde hace días enclaustrados numerosos ultraortdoxos y nacionalistas judíos, protegidos a su vez por las fuerzas de seguridad israelíes. Los tiroteos de Ramala, en los que también participaron policías palestinos, se saldaron con no menos de 15 heridos, todos ellos por arma de fuego.

En Belén, los enfrentamientos entre palestinos e israelíes se produjeron como es habitual en las cercanías de la Tumba de Raquel, un enclave judío en el corazón de la ciudad. En estos choques resultó alcanzada en la cabeza por un disparo de bala la niña Muyyaad Usama Jawarish, de 13 años. Murió pocas horas después. En el mismo lugar otras 12 personas resultaron heridas.

"Las manifestaciones de hoy son un mensaje que dice que el pueblo palestino no apuesta por la cumbre de Egipto, sino por la continuación de la revuelta", aseguraba ayer desde Ramala Marwan Barghouti, secretario general del partido gubernamental palestino Al Fatah y responsable de la milicia Tanzim (La Organización), convertida desde hace 19 días en el promotor e impulsor de la nueva Intifada. Barghuti anunció: "Esta sublevación pacífica proseguirá hasta la independencia o la derogación de las actuales reglas del juego".

Los servicios de información del Ejército israelí coincidían ayer con los pronósticos del jefe de los Tanzim, y aseguran que se prepara en los territorios autónomos palestinos una nueva escalada de violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de octubre de 2000

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